Ruta de ideas: Ya viene el FAOT

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Por Magali Romano
magaliEste es el año 33 del Festival Alfonso Ortiz Tirado. Yo -y disculpen que hable en primera persona- he acudido sin interrupción más de la mitad de la vida de éste. Llego un día antes, y me voy un día después. Lo conozco perfectamente desde sus dentros, cómo es la organización, las cuestiones técnicas, los tipos de escenarios, de estilo, según la administración, de públicos, presupuestos y momentos.

Cuando terminó la conferencia de prensa, los presentes aplaudían encantados sobre todo por la parte popular; me acerqué al director de ISC, Mario Welfo Álvarez Beltrán, para entrevistarlo; le pregunté si no se corría el riesgo de que la algarabía por lo popular le ganara a la ópera, (les confieso que cuando hice la pregunta me sentí puritana y al mismo me contesté lo que compartiré con ustedes, pero primero les diré que me respondió que no, que porque se cuida que por lo menos el 60 por ciento del total del festival sea dedicado al canto lírico). Ahora, sí les comento lo que paso por mi mente cuando hice la pregunta:

Si bien se dice incansablemente que es el único festival de ópera en Latinoamérica, la verdad es que no se ha cantado en la ciudad de Alamos una ópera como tal a excepción de algunas puestas de la Unison e ISC. Se ha dicho mucho que porque Alfonso Ortiz Tirado era tenor se le rinde homenaje con la ópera; sin embargo, sin querer, hay una coherencia con la figura del homenajeado, ya que, si bien, sí llegó a cantar en puestas de ópera, fue más bien conocido por ser un cantante popular, con voz de tenor, quien interpretaba muy bien las canciones de compositores de su tiempo que eran igual de buenos que él, además de ser galán. También es coherente con el nacimiento del FAOT; éste nació con un piano improvisado en la plaza, a manera de tertulia entre los que estaban inaugurando el Museo Costumbrista de Álamos, entre canciones de Maria Grever, Agustín Lara y lo que se fuera dando. Que hoy esas canciones sean de culto, no quiere decir que sean parte de la ópera; no sé bien en qué momento se concretó la idea de que fuera un festival de ópera de manera oficial. Recuerdo, por ejemplo, creo que en el 2000, en la noche de gala se presentó Óscar Chavez, alguna soprano, tenores y unos boleadores argentinos con un show casi circense. Claro que era más modesto en esa época en las presentaciones, todavía no contrataban los grandes escenarios ni luces ni sonido, y el resto de la programación se cubría con artistas sonorenses. Los que sí han sido permanentes y nunca faltan, los cientos de personas que se reúnen con hieleras y botes en mano, a ocupar el mejor lugar de la plaza para estacionarse ahí durante toda la noche y regresarse al día siguiente bien crudos y casi sin comer, pero eso sí, muy empachangados. Luego, fue creciendo la oferta no sólo en el canto lírico; para ser ya precisa con los términos, si no también en lo popular, pero popular festivalero, ustedes saben que en el país hay creadores que se dedican a proyectos para festivales y viaja con la misma presentación auspiciados antes por Conaculta hoy por la Secretaría de Cultura, y que son una mezcla extraña entre medio culturero, popular y artístico. Ahí caben expresiones de clown, canto nuevo, Eugenia León, salseros trasnochados, danza folclórica con fusión de rock o jazz, bluseros, rockeros, actores con show para niños, etc.

Ante el anuncio de la cartelera 2017 de Festival Alfonos Ortiz Tirado, muchos puristas han criticado la parte popular y de nostalgia en la misma; sin embargo, creo que es mejor cautivar a los bebedores empedernidos ante un escenario medio cantando, (por que la verdad todos nos sabemos dos canciones de los Ángeles Azules) o coreando aquello que dice: “Cuando apenas era un jovencito mi mamá me decía cuidadito”.. que estar junto a las edecanes de Telcel con una bocina con música más impersonal… El FAOT, con más o menos presupuesto, si le quitamos las etiquetas ostentosas, siempre tiene excelentes cantantes de ópera, quienes ofrecen deliciosos recitales tutifruti que pueden ir desde canción napolitanta, pasando por las arias más conocidas y terminando con “Júrame” o “Cielito lindo”… También hemos tenido presentaciones muy serias e increíbles de música clásica en el templo de la Purísima Concepción, en donde los menos y muy conocedores han apreciado, incluso, la difícil música dodecafónica.

A donde quiero llegar es que no existe la infraestructura en Álamos como para ponernos pesados y exigir lo que no se puede lograr en ese espacio… Si bien, no es un festival puramente de ópera, cumple con la función social de divertir, ver nuevas creaciones, tendencias y formas de expresión en el arte. Que, como en otro tiempo, mucho de lo que se presentará, también podrán verlo en las subsedes -incluyendo Hermosillo- y generalmente al principio de las administraciones vemos creatividad, iniciativa y muchas ganas.

Evidentemente, esta edición está muy cuidada; se pensó en todos los públicos, y creció en muchas de las propuestas, más escenarios, más ciudades con la intención de mostrar el trabajo de los artistas sonorenses en Bellas Artes, Tucson y Todos Los Santos, Baja California. Sí, hay artistas repetidos, Francisco Araiza, quien recibió la Medalla Alfonso Ortiz Tirado, toda una institución en la ópera europea, un hombre poco complaciente; aún recuerdo su concierto donde interpretó Lid y todos tenían cara de aburrimiento, menos claro, los conocedores. Alejandro Filio, el favorito de la administración pasada, sobre todo del ex alcalde para sus fiestas particulares y quien, además, se presentó hace un par de años en Álamos, con el mismo repetorio, los mismos chistes y que creo es lo que encanta a sus muchos seguidores. Por otro lado, Mexicanto también regresa a la Ciudad de los Portales, lo cual es una sorpresa; no sabía que aún existían, pero también jalan un público cuarentón cincuentón bohemio. En fin, estamos frente a un festival plural, divertido, creativo, tal vez digerible, lo cual permitirá crear y cautivar a nuevos públicos… y sobre todo, con la vocación de tener canto lírico, música clásica, que es sin lugar a dudas, lo más importante. Ni bueno ni malo, el FAOT tiene vida propia y una forma única de ser, y nos guste o no, se ha conformado como el más importante del noroeste. Con o sin cifras infladas.

 

 

*Magali Romano es periodista cultural para radio y televisión. Trabaja en Telemax desde hace 19 años. Es titular del programa Cóctel desde hace 13 años.


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