Espejo desenterrado: La violencia no es cuestión de género

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Por Karla Valenzuela
Esta mañana, como siempre, me dirigía hacia mi oficina y – como todos los días – me tocó ver  cómo un auto se abalanzaba sobre el nuestro sin medir la velocidad y las consecuencias de manejar a exceso de velocidad por el bulevar Quiroga. Cuál fue mi sorpresa al percatarme que quien conducía era una mujer.

Y es que cualquiera pensaría que nosotras, para todo, somos más precavidas, pero no. últimamente he observado suficientes muestras continuas para darme cuenta de que las féminas, efectivamente, vamos ganando terreno y lugar en donde antes no lo teníamos, muchas veces para bien, algunas para mal. Una, indiscutible, es la manera de conducir.

Ya no es difícil ver cómo una conductora baja el vidrio de su ventanilla para despotricar enfrente de quien maneja enseguida, sea hombre o mujer, y  tampoco es poco usual que los llamados “cafres del volante” hayan cambiado de género y ahora sea mayor el número de mujeres las que conducen con tal ferocidad que, de veras, da miedo.

Así las cosas, si bien es cierto que la violencia hacia la mujer es tanta y ha sido tanto el dolor que se le ha causado, por estándares sociales anquilosados, por ideologías que aún prevalecen y que desdeñan el valor de la mujer en la sociedad, también es cierto que muchas veces la mujer también tiende a ser violenta y no precisamente violentada.

Éste es el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, y  las cifras del INEGI señalan que, en promedio, se estima que durante los últimos tres años (2013 a 2015), fueron asesinadas siete mujeres diariamente en México, mientras que entre 2001-2006 era de 3.5, tendríamos que pensar en la eliminación de la violencia, sí, pero en todos los casos, sin importar el género, porque si ésta de por sí no existiera, no tendríamos que luchar ni siquiera por hacer estas distinciones.

Es cierto que los hombres asesinados – aunque sean más – son violentados, a diferencia de las mujeres, la mayoría de las ocasiones en espacios públicos, y son atacados, por lo general, por otras causas, no sólo por el hecho de ser hombres.  Y también es cierto que aunque los hombres sufren violencia sexual familiar, la desproporción es demasiada.

Es más, Sonia Frías, académica de la UNAM, sostiene que “por cada asesinato de un hombre registrado durante 2015 en el que hubo violencia familiar se registraron 8.6 de mujeres”.

De modo que sí, en este día y en todos, debemos cada quien implementar acciones para no ejercer  violencia – de ningún modo – hacia la mujer, pero también debemos estar conscientes de que las mismas mujeres – ni los hombres – debemos ser violentas en ningún momento y esto es algo que debemos seguir todos los días en nuestro andar, con el de enseguida, con nuestros hijos, con nuestra familia, con nuestros compañeros de trabajo. Mientras atendamos este problema todos – y todas – la lucha por la paz dará resultados cada minuto. Inculquemos pues los valores de igualdad y de respeto todos los días y a todas horas.

*Foto de portada de: Belinda Mason, tomada de www.un.org 

 

 

*Karla Valenzuela es escritora y periodista. Es Licenciada en Letras Hispánicas y se ha especializado en Literatura Hispanoamericana. Actualmente, se dedica también a proyectos publicitarios.


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