Ruta de ideas: Día de muertos, manipulación política y comercio

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Por Magali Romano
magaliAlgunos sienten que traiciono a la patria, sin embargo es interesante entendernos plenamente sobre todo cuando de tradiciones se trata. En los años setentas comenzaron una cruzada institucional para unificar las tradiciones mexicanas. Sabemos claro, que son cientos las manifestaciones culturales en nuestro país incluso antes de la conquista lo cual, por supuesto es falso.

Uno de esos temas es el día de muertos: La muerte es lo más democrático que existe, es igual para todos los seres humanos; varía en cómo se interpreta, se asimila, se acepta y se vive, porque las creencias y los rituales a través de la historia del hombre, son el reflejo de su entendimiento sobre la vida por lo que cada pueblo aporta una visión única sobre qué es y cómo hay que tratarla.

En realidad no sabemos lo que ocurre después de la muerte, ni los avances científicos nos han dado pistas sobre lo que sigue después de la vida, por lo que aún nos apegamos a las creencias religiosas y comportamientos sociales, para tratar de aminorar las ausencias crear lazos eternos y buscar la vida eterna para los otros y para uno.

En México existe específicamente el día de muertos como resultado del sincretismo entre las diversas culturas indígenas y europeas; Por parte de los indígenas, eran dioses quienes regìan el mundo de los muertos, los calendarios y los sistemas no tenìan nada que ver con los españoles, quienes introdujeron el primero y dos de noviembre es decir el día de todos los santos y el de los fieles difuntos.

No todos los pueblos y ciudades de nuestro país acostumbraban a poner el altar, esa es una idea oficial introducida en el siglo XX, pero si bien, es aceptada y admirada, no en todo el país se ponen de forma natural, mas bien se realizan concursos en escuelas e instituciones sin saber que en realidad esa es una costumbre del centro del país y no de todos los pueblos y culturas del pasado.

Variaban según el Dios, el día y la tradición según cada lugar. Lo que unifica a los mexicanos como una tradición es la de juntar a la familia alrededor de las tumbas, para limpiar, adornar y velar a los difuntos, ofrecer misas y recordar pasajes de su vida durante el día.

Fotografía: Ana Isabel Campillo.
Fotografía: Ana Isabel Campillo.

Se dice que los mexicanos “nos reímos de la muerte”, en realidad difícilmente en un panteón o velorio se ve gente disfrutando o riendo, de hecho la cultura mexicana es considerada una de las que mas miedo profesa a la muerte sobre todo por el miedo al infierno y la aspiración de llegar al cielo. Esa frase tan repetida y tal vez mal interpretada, puede ser por que en el siglo XIX comenzaron a hacerse los dulces de calaveritas de azúcar, esqueletos de almíbar, muertos de mazapán y el llamado pan de muertos, más que nada como una idea para generar mas ingresos. Las personas adineradas daban a sus trabajadores un regalo de dinero en efectivo, al que llamaban “la calaverita”, para que pudieran gastarlo en la celebración.

También durante el siglo XIX se hicieron populares las “calaveras”, dibujos de cráneos y esqueletos acompañados de versos en los que se criticaba de manera burlona a los poderosos y a la situación del país, mas que reírse de la muerte, la intención era personificar a los poderosos con algo tan incomprensible y grande como lo es la muerte.

Curiosamente también repetimos la idea de que las catrinas son una costumbre mexicana que nos llega de ancestros, se trata en realidad de una creación de un ilustrador, dibujante y caricaturista llamado José Guadalupe Posada, nacido en Aguascalientes, quien muy pobre llegó a la Ciudad de México en donde pronto consiguió trabajos en periódicos y revistas como: La Patria Ilustrada, Revista de México, Nuevo Siglo, Gil Blas, El hijo del Ahuizote, etcétera. Pronto se volvió muy y su trabajo se cotizaba cada vez más. Su posición económica le permitió abordar una serie de experimentos gráficos que culminaron con la exitosa utilización de planchas de cinc, plomo o acero en sus grabados. Posada es considerado precusor de Siqueiros, Orozco y Rivera, por su técnica y sobre todo la crítica y la exposición de la realidad de nuestro país, sobre todo, con su creación mas conocida: “la calavera garbancera”, una calavera vestida como personaje de sociedad, políticos y personalidades de la época mostrando aquello que incomodaba al mostrar las verdades. Por cierto, fue Diego Rivera quien la bautizó como catrina. A pesar de su éxito y fama, veinte años después de su muerte, el pintor Jean Charlot, re descubrió sus placas y sus trabajos. Curiosamente Posada murió muy pobre y su restos, fueron sepultados en una fosa común ya que nadie los reclamó.

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En resumen podemos decir que el día de muertos es el resultado del sincretismo de varias culturas, que los altares son más bien una costumbre del centro del país, que han tratado de unificar en todo el país y que a sido acogida pero como no tiene raíces se queda en la superficIe, no con la intención original. cada lugar tiene sus particularidades. También que no nos reímos de la muerte, se ha utiizado irónicamente en diferentes disciplinas artísticas; más bien se ha comercializado sin un fin específico en medios de comunicación, y un comercio listo para explotar, desde el siglo XX ésta “tradición” mexicana. Finalmente lo único que si nos une a todos los mexicanos el día de muertos, son las misas, la limpia y adorno de tumbas panteones, las velas y sobre todo traer el recuerdo a través de imágenes y anécdotas.

 

 

*Magali Romano es periodista cultural para radio y televisión. Trabaja en Telemax desde hace 19 años. Es titular del programa Cóctel desde hace 13 años.


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