Tono y son: Álvaro Carrillo, compositor, guerrillero de la vida, célebre por siempre

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Por: Jesús M. Corona M.
Jesus_M_Corona_MÁlvaro Carrillo logró proyección mundial con la canción “Sabor a mí”, que ha sido cantada en español, inglés, francés, japonés, alemán, mandarín, portugués, ruso, italiano, zapoteco, etcétera, por infinidad de cantantes de varias nacionalidades que incluye al asesino serial Charles Manson con su propia versión.

 

Charles Manson – Close to me 

 

Yoshiro Hiroishi, cantante muy exitoso en Japón, grabó en su idioma esta canción y logró con ella un hit. Se presume que por eso le nació la inquietud de venir a México a conocer a Álvaro Carrillo y visitó la Ciudad de México, localizó el centro nocturno donde estaba el compositor y ahí, en forma espontánea y sorpresiva, vistiendo a la usanza tradicional japonesa, saltó al escenario y -acompañado sólo por una guitarra- interpretó “Sabor a mí”, impactando al público asistente y al propio autor.

 

Yoshiro Hiroishi – Arifureta deai kara

 

Compositor en ciernes

Álvaro Genaro Carrillo Alarcón nació el 2 de de diciembre de 1912 en Cacahuatepec, Oaxaca.

Desde muy jovencito, el futuro compositor actuaba ya en fiestas populares y hacía sus pininos como autor de canciones, como es el caso de “Celia”, dedicada a uno de sus pimeros amores escolares.

Fue también en esa primera etapa que, a petición de un amigo, escribió para la novia de él “La amuzgueña”.

Por azares del destino, el internado de Amuzgos donde había estudiado Álvaro Carrillo se incorporó al tristemente célebre internado de Ayotzinapa en el estado de Guerrero, y concluyó estudios en esa escuela.

Álvaro ingresaría después a la Escuela Nacional de Agricultura de Chapingo en 1942, pero faltándole un año para terminar su carrera de Ingeniero Agrónomo, su talento musical, afición a la bohemia y gusto por la composición e interpretación lo empujaron a desertar de la escuela para ir a probar suerte al D. F., donde sobrevivía cantando en bares y fiestas privadas. Después de algunos meses de andar sin rumbo en la vagancia, para su fortuna, se encontró al director de la ENA, quien lo convenció de reanudar sus estudios. En 1945, el compositor recibió el título de ingeniero agrónomo y antes de abandonar su alma mater dejó como legado de su paso por dicha institución educativa la canción “Adiós a Chapingo” que se convirtió en un himno para su escuela. El orgullo que Álvaro sentía por la misma lo hizo que años después decidiera ponerle a una de sus hijas el nombre de Ena Marisa.

Álvaro Carrillo tuvo dos esposas. De la primera tuvo dos hijas y luego se divorció. La primera de sus hijas murió cuando todavía era niña; la segunda llevaba el mismo nombre de la anterior. A su primogénita le compuso “Arrullo” y a la segunda “Amor mío”.

La segunda esposa fue Ana María Incháustegui Guzmán, y con ella procreó cuatro hijo: Pedro Álvaro, Mario Alberto, Ena Marisa y Lorena Georgina.

El talento e inspiración del que estaba dotado nuestro personaje era innato y sumamente natural, así como la agilidad mental que lo caracterizaba.

Como aquella ocasión en que fue a la oficina de correos a comprar un timbre postal y al preguntar el importe le dijo a la mujer que lo había atendido: “¿cuánto va a ser, señora?”, a lo que la mujer respondió: “señorita, por favor”. El maestro le contestó entonces “sabrá Dios”. Al llegar a su casa, ya tenía listo el tema de la canción.

Los Tres Ases – Sabrá Dios

 

 

Sus inicios

Luego de ejercer por algunos años como agrónomo en la Secretaría de Agricultura, conoció a Pepe Jara, identificado en el mundo de la farándula como el “Trovador solitario”, quien se convirtió en el principal intérprete de sus canciones.

Una equivocación los llevó a iniciar su carrera conjunta con el pie derecho. La canción “Amor mío” se dio a conocer en la radio por un error cometido por parte de un ingeniero de audio de la XEW, quien escuchó distraído el lado B del acetato que Jara y Carrillo grabaron para buscar una oportunidad en el medio artístico musical; vale (recordar) aclarar que en los comienzos de la industria discográfica, los discos eran producidos en material de acetato y en ellos se grababan dos canciones, una por cada cara del disco, de las cuales la cara principal era la “A” y la del anverso era la “B”, que generalmente se dedicaba a cantantes poco conocidos. En el caso que nos ocupa, nadie recuerda quién estaba grabado en la cara principal.

Pepe Jara – Amor Mío

 

Lo que vino a consolidar la carrera del novel compositor también fue producto de un hecho fortuito que se dio en una reunión organizada por la empresa Televicentro (hoy Televisa) a la que habían invitado al “Trovador Solitario” para amenizar el convivio.

Después de dos horas de cantar, Pepe Jara agotó su repertorio y se le ocurrió cantar una composición inédita del maestro; era la titulada “Se te olvida” y Jara decidió cantarla para los invitados al festejo, entre los que se encontraba Ernesto Alonso (El Señor Telenovela), con tan excelente resultado que le gustó para que fuera tema de la telenovela “La Mentira”, producida en 1965, y que llevaba como protagonistas a Julissa, Enrique Lizalde y Fanny Cano. Este tema fue grabado por celebridades internacionales de la talla de Frank Sinatra, Plácido Domingo, Vicky Carr y orquestas afamadas como la de Ray Anthony y Ray Conniff.

Frank Sinatra & Duke Ellington – Se Te Olvida

 

 

Origen de “Sabor a mí”

El propio Mario Carrillo, hijo del mencionado compositor, relató que le platicó una tía -hermana de su madre- :

“Fue en diciembre de ese año, 1957, cuando en la cena, entre trago y trago le depositaba un beso a mi mamá. Mi madre, como casi toda mujer, le empezó a reclamar que estaba tomando mucho, sugiriendo que dejara de hacerlo. Peo mi padre hacía “mutis” para servirse otro whisky y así, sorbo tras sorbo y beso tras beso, los reclamos se hicieron rutina. En una de esas, cuenta mi tía, mi mamá le dijo a Álvaro Carrillo que de tanto beso ya la estaba emborrachando, que sin tomar nada, ya tenía en la boca el sabor a whisky. Mi padre, tras una breve pausa, reviró y le dijo: ‘lo que tienes en la boca no es sabor a whisky, es… sabor a mí’.
Ambos, cómplices de la poesía, entendieron en ese momento que la frase suscitada de ese reclamo era una sentencia poética que debía convertirse en canción. Mi madre la anotó como tarea para mi padre y, rompiendo su sobriedad, tomó un trago del vaso de mi papá y brindaron por el que sería, probablemente, el éxito más grande que Álvaro Carrillo haya compuesto”.

Por supuesto, Carrillo se volvió tan célebre que hasta una película se hizo a propósito de él. José José es el protagonista, por cierto.

José José – Sabor a mí

 

 

Sus canciones le dieron fama

Álvaro Carrillo fue famoso no sólo en nuestro país, sino allende las fronteras, y tuvo como admiradores a personalidades como Adolfo López Mateos, que siendo presidente de México, lo contrató varias veces para sus reuniones privadas; se dice, incluso, que en una ocasión le pagaba con un cheque en blanco… “¿Cuánto le ponemos?”, le dijo el presidente, y el artista le respondió: “No debo abusar”.

La producción musical emanada de fértil inspiración comprende más de 300 canciones que incluyen géneros tan diversos como el paso doble, la chilena, el bambuco y “el bolero”, de las cuales podemos mencionar algunas como “Adiós a Chapingo”, “Arrullo”, “Amor mío”, “Barrio pobre”, “Cada muchos años”, “Cáncer” , “Cancionero”, “Cacahuatepec”, Cómo se lleva un lunar”, “Como un lunar”, “Condénala”, “De qué sirvió quererte”, “Diariamente”, “Dos horas”, “El andariego”, “Un minuto de amor”, “Un poco más”, “Luz de luna”, “La mentira” (“¿Se te olvida?”) , etc.

Entre sus principales intérpretes ponemos mencionar a Linda Arce, Alejandra Ávalos, Los Baby’s, Ana Belén, Café Tacuba”, Doris Day, Lila Downs, Dulce, Rocío Durcal, Dyango, Gloria Estefan, Percy Faith, José Felician, Alejandro Fernández, Vicente Fernández, Ana Gabriel, Julio Iglesias, Pepe Jara, José José, Gloria Lasso, Los Tríos Ases, Duendes, Hnos. Reyes, Los Panchos, Armando Manzanero, Luis Miguel, Pablo Milanés, Marco Antonio Muñiz, Javier Solís, Pedro Vargas y muchos más.

Cada año, en el mes de octubre, la Universidad Autónoma de Chapingo le rinde honor con el concurso “Festival de la Canción de Aficionados Álvaro Carrillo”, en el que participan alumnos de la institución en las categorías de composición poética e interpretación de sus canciones. El evento se lleva a cabo en el auditorio universitario que lleva el nombre del cantautor y normalmente asisten los que fueron campañas de estudios en la ENA (que en general cuentan con la misma edad que tendría el maestro: 96 años).

Armando Manzanero, Tania Libertad – Popurrí Álvaro Carrillo

 

Una vida repleta de anécdotas

Una anécdota que marcó la vida del célebre compositor fue la que vivió al ser secuestrado por Lucio Cabañas, por entonces guerrillero levantado en armas en contra del gobierno y que tenía su escondite en la sierra de Guerrero. Cabañas era maestro rural, egresado también de la escuela Raúl Isidro Burgos, en Ayotzinapa, Gro. y pasó de maestro a dirigente sindical, militante del partido comunista mexicano y de líder guerrillero a fundador del partido de los pobres, pero también le gustaba la bohemia y en sus noches de nostalgia cambiaba las armas por guitarra y hacía sus “gorgoritos” imitando a Jorge Negrete. Enterado por sus compañeros de lucha, que entre ellos un hombre llamado Porfirio era medio hermano de Álvaro, el guerrillero decidió hacer una pausa en su lucha y secuestrar al compositor, contando con la complicidad del medio hermano, este citó al pariente en cierta parte de Guerrero para entregarle un regalo. Álvaro, sin sospechar nada, acudió a la cita donde un grupo de personas lo capturó poniéndole una capucha. Lo subieron a una camioneta para recorrer varios kilómetros de terracería al refugio del guerrillero. Cuando se vio frente a Lucio Cabañas, sin embargo, no temió por su vida porque supo que se trataba de un encuentro bohemio en medio del sofocante calor de la sierra. Después de todo, los unía el hecho de provenir de las mismas raíces de marginación, contar con la misma formación y los mismos ideales de la búsqueda de justicia social.

No existe una crónica de lo acontecido en aquel inhóspito rincón serrano, sólo se conoce que fueron tres días de secuestro pacífico (me imagino que ese breve periodo de convivencia entre Álvaro y Lucio Cabañas sirvió de relax para éste y que las libaciones de mezcal aderezadas con botanas a base de gusano de maguey, chapulines, jumiles, hongos silvestres, etc., con gordas de maíz recién hechas, deben haber sido abundantes. El caso es que terminando el encuentro forzado, el maestro levantado en armas le obsequió a su colega un rifle y un machete que en su mango tenía grabadas las iniciales de Lucio Cabañas. Álvaro apreció tanto el regalo que los colocó en la cantina que instaló en la sala de su casa y, por consiguiente, era lo primero que observaban las visitas que tenía, entre botellas de licos donde además tenía máscaras, una cabeza de jaguar, un trozo de textil elaborado en telar de pedal, artesanías hechas en base de carrizo y palma, así como un cantero de barro negro con mezcal. En las noches de melancolía, se refugiaba en ese rincón que lo hacía regresar a su origen para evitar sentirse embriagado por el sabor del triunfo que llegó repentinamente. Ojalá que algunos de los “nuevos valores” que se llenan de caldo flaco con sus primeras presentaciones en los medios masivos se comportaran de la misma forma.

Alvaro Carrillo – El Andariego

 

El Maestro, como era conocido en el medio, permaneció comportándose humilde y sencillo hasta el último día de su existencia. Platica su hijo Mario, también compositor y cantante, que el día 3 de abril de 1969 venían de regreso a México tras haber asistido a la toma de posesión del gobernador de Guerrero Caritino Maldonado, hicieron un alto en el camino y se detuvieron a comer tamales, los comensales que se encontraban en el lugar lo reconocieron y le pidieron que cantaría. Éste, sin hacerse mucho del rogar, se puso a cantar en plena banqueta, acompañado sólo de su guitarra. La gente emocionada le aplaudía y le pedía más canciones. Mario tenía 5 años y su hermano Álvaro estaba por cumplir 8. Ellos iban en la parte trasera del carro, un Falcon de dos puertas, con su madre. Álvaro Carrillo ocupaba el lugar del copiloto.

“Llegando al D.F., como a las 4 de la tarde, a la altura de donde hoy se encuentra el Colegio Militar, el chofer gritó: “¡Cuidado!”, cuando una vagoneta brincaba el camellón hacia nosotros, oí un golpe de metales. Cuando reaccioné estaba atrás de mi madre, prensado con su cuerpo. Yo le gritaba ‘mamá me estás aplastando’ y escuché que mi hermano se quejaba”, sigue Mario contando. “Recuerdo que llegaron varias ambulancias y un joven rompió el vidrio de atrás y me sacó”.

Álvaro Carrillo minutos después del chofer; su esposa Ana María murió al día siguiente; sus dos hijos, Álvaro y Mario, resultaron con lesiones menores.

Los cuerpos fueron velados en el Teatro de los Compositores (en México D. F.). Fueron inhumados en el Lote de Compositores del Panteón Jardín, al sur de la Ciudad de México.

Álvaro Carrillo – Cancionero

 

 

 

* L.A.E. Jesús Manuel Corona Martínez. Colaborador


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