Francisco… Un pastor con olor a ovejas

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Por: L.A.E. Jesús M. Corona M.*
No estaba en mis planes escribir acerca del tema que captó masivamente la atención de México y buena parte de la población católica del mundo, la visita de Francisco, máximo líder mundial de nuestra iglesia. Me inspiró a hacerlo uno de mi media docena de asiduos lectores, alejado físicamente pero muy cercano a mis afectos.

Sin ser vaticanista y desconociendo por completo el derecho canónico y los manejos de la alta jerarquía eclesiástica de la sede papal, me permito hacer una serie de observaciones y apuntes personales acerca de la gira.

Lo primero que habría que destacar es de que la diplomacia vaticana le salió adelante a la mexicana, dado que los puntos geográficos a visitar, así como actos, celebraciones y temas a tratar, fueron determinados por el equipo de logística responsable de las giras papales, quienes personalmente visitaron lugares y tomaron notas de escenarios, infraestructura existente, población, etc. y siguiendo los deseos del Papa, pusieron énfasis en incluir lugares que fueran referentes de pobreza, marginación, violencia extrema, narcotráfico, etc.

pobreza

Lugares y temática diariamente opuesta a la de los anfitriones que pretendían mostrarle el rostro bonito del país donde se buscaba presumir la prosperidad, modernidad y desarrollo del pueblo mexicano, como quien dice una puesta en escena, eso es “escondiendo la basura debajo de la alfombra”.

Sobra decir que la agenda que se pretendía manejar excluía los temas álgidos y que son como una piedra en el zapato para el gobierno mexicano, los referentes a feminicidios y el llevado y traído de los desaparecidos , con los de Ayotzinapa en primer lugar. El Santo Padre atemperó un poco estos asuntos y la referencia la hizo de manera semántica utilizando las de “vidas arrebatadas” y “vacíos legales”. ¿Será cierto que hubo presión oficial para frenarlo, so pena de ventilar públicamente con mucha estridencia la pederastia en la que cayeron connotados miembros del clero católico mexicano? Lo cierto es que no pasó nada y no fue posible concretar un encuentro con los padres de los normalistas desparecidos. De regreso en el avión S.S. declaró que eran muchos grupos solicitando entrevistarse con el y por lo tanto le era imposible complacerlos.

Me sorprendió gratamente constatar la vitalidad mostrada por el Sumo Pontífice con su febril actividad de tiempo completo, “de gallo a grillo” (expresión campirana que se refiere a trabajar de sol a sol), jornadas agotadoras hasta para gentes con 30 años menos que él, con su salud deteriorada y 80 años próximos a cumplir, a pesar del visible cansancio que mostraba con su lenguaje corporal, lo disimulaba con su amplia sonrisa que mantuvo permanentemente durante 5 agotadoras jornadas que cumplió.

Desde su llegada se vio como un personaje fuera de serie con una fuerza espiritual que le infunde energía, porque los que han realizado vuelos interoceánicos que implican saltarse varios husos horarios, han sufrido lo que técnicamente se conoce como “jet lag” y que requiere de por lo menos un día para acondicionar el cuerpo al cambio drástico de pasar de la noche al día o viceversa en un lapso muy corto de tiempo.

El “obispo de Roma” (como a él le gusta autonombrarse) adicionalmente tuvo que adaptarse a una altitud a la que no está acostumbrado, porque tanto Buenos Aires como Roma se encuentran casi al nivel del mar.

El día de su llegada a nuestro país, lo hizo después de una escala en Cuba, posterior a un encuentro muy intenso con el patriarca de la Iglesia Ortodoxa rusa y el primer ministro cubano, por lo que las horas de permanencia en la isla no fueron precisamente de descanso y el vuelo a México no le dio tiempo para relajarse y prepararse anímicamente a su encuentro con el segundo país con mayor número de católicos en el mundo.

Desde el arribo marcó su estilo y rompió con el protocolo establecido para este tipo de ceremonias, saliéndose del espacio delineado con la tradicional alfombra roja, para tener contacto físico con algunos enfermos y ancianos que se encontraban un tanto alejados del escenario preparado y que le llamaban a gritos. Una vez concluido el ceremonial plagado de loas y ditirambos, con los saludos para la familia presidencial y su gabinete, abordó el “Papamóvil” que a diferencia de los utilizados por Juan Pablo II y Benedicto XVI, no eran capsulas blindadas y cerradas, estos estaban abiertos conforme a sus deseos. Por cierto, al abordar la unidad que los transportaría, se topó con el Cardenal Norberto Rivera, y para mí fue muy evidente el saludo mas de cortesía que de: “como me da gusto verte”.

Foto tomada de laopinion.com
Foto tomada de laopinion.com

El Papamóvil  y por disposición de S.S. fue manejado por su propio chofer y no por elementos de la guardia presidencial que les lo que se estila, la idea era tener el mando y detener la unidad cuando lo considerara conveniente, detalle que pudimos observar a lo largo de los recorridos hechos, donde el ordenaba parar la marcha para saludar y bendecir a feligreses que imploraban su bendición.

Queriendo aguar la fiesta, algunos detractores han criticado y señalado la menor asistencia tenida, en comparación con las de Juan Pablo II e incluso con la de Benedicto XVI, y en donde fue más evidente el aparente desaire y desinterés fue el Zócalo que no alcanzó a llenarse, los mismos integrantes del equipo papal y con experiencias previas de las exitosas convocatorias incrédulos de los que estaba pasando. En descargo se culpa de ello a las medidas extremas de seguridad implementadas y que impedían pasar con botellas de agua, sombrillas o paraguas, sumamente indispensables para atender la larga espera y las inclemencias climáticas. Lo que se conoció después fue que a personas con pase oficial para entrar al lugar se les impidió el acceso sin mayores explicaciones.

Lo más grave que se ha filtrado es de que el Arzobispo de la Ciudad de México, dolido por su marginación del comité de recepción, no solo no movió un dedo para convocar al pueblo, principalmente a los jóvenes que maneja a su antojo les prohibió su participación. ¿Será posible tanta mezquindad?

En la reunión del Palacio Nacional nuestros connotados y nunca bien ponderados dirigentes políticos y fauna de acompañamiento de todos colores y sabores, se quitaron el traje de “jacobino” por unos días, buscando la cercanía del distinguido huésped para la foto que, en un futuro inmediato le pueda redituar buenos dividendos en alguna campaña política.

En dicha reunión que se ubicaba en los linderos de visita oficial de jefe de estado y pastoral, aquellos que hablaban de recepción oficial, solicitaban a gritos la bendición papal, y Francisco con mucha tranquilidad los obsequió con un saludo, no se fue con la finta.

Su presencia en San Cristóbal de las Casas fue, desde mi punto de vista, la de mayor trascendencia y que dejará una huella más duradera y motivadora para las etnias chiapanecas y guatemaltecas, de las que debiéramos estar orgullosos -y que por el contrario a muchos nos avergüenzan-, el Sumo Pontífice en acto de justicia histórica los calificó de auténticos americanos y les pidió perdón por el despojo y marginación que han sufrido desde la conquista. En algo habrá ayudado ese mensaje sincero cargado de amor, para levantar la autoestima de aquellos que rodeados de riqueza natural, viven en penurias.

Vale rescatar también la visita que hizo a la tumba del Obispo Samuel Ruiz, que fue un gran impulsor de la Teología de la Liberación, que buscaba rescatar a los pueblos indígenas del oprobio y maltrato al que estaban sometidos, por ese trabajo pastoral fue calificado por el ala conservadora de la Iglesia Católica como “rojillo” y casi excomulgado. Tenía que venir un verdadero pastor (con olor a ovejas) como Francisco, a reivindicar su imagen vilipendiada y ultrajada por algunos miembros del purpurado mexicano con olor a lavanda inglesa y a campos… pero de golf.

Dejó para su despedida la visita a la ciudad fronteriza de Juárez para tener un encuentro con los reclusos e infundirles ánimo y rescatarlos del olvido y la crítica social.

Después del motín del penal de Topo Chico, se temía por la seguridad del Papa, pero no se amilanó en lo mas mínimo y realizó la visita y convivió con los reos con aplomo y naturalidad.

La culminación del viaje apostólico fue la misa celebrada a escasos metros de la línea fronteriza y que había estado en los ánimos de S.S. desde que empezó a hablar de su visita a nuestro país. Por aquellas fechas comenzó a discurrir el mensaje en su mente de lo que iba a decirles a los migrantes y a los que abusan de ellos. Así trazó el discurso pidiendo un trato más humanitario, con mejores condiciones de trabajo y remuneraciones más justas. Por fin después de meses de haberlo imaginado pudo hacerlo y la semilla de la esperanza renació en millones de compatriotas que sueñan con estabilidad laboral y status legal para ellos y sus familias.

Esperemos que el mensaje papal movilice inteligencias y logre concientizar a congresistas reacios a la legalización de inmigrantes, mismos que protestan airados por la violación de derechos humanos en países muy lejanos de E.E.U.U. y no quieren ver lo que pasa en su propia casa.

Por lo pronto el belicoso y boquiflojo Donald Trump ya se dio cuenta de que S.S. no es un Pancho cualquiera y se “patrasió” (como dicen en Tabasco), reubicó su ego donde debe estar y declaró: “Yo respeto mucho al Papa y no quiero pelearme con él”. ¿Qué les parece?

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* L.A.E. Jesús Manuel Corona Martínez. Colaborador


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