No tiene la culpa en indio: El regreso del repartidor

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Por: Malasuerte
Voy conduciendo tranquilamente pensando en el auto-homenaje y estatua que se mandó a hacer Joaquín Gamboa Pascoe, cuando de pronto por mi retrovisor veo con unos jeans negros, una sudadera naranja, unos tenis blancos y LAS DOS PATOTAS por un solo lado, A QUIEN CREEN?: El repartidor unilateral.

Inmediatamente me dispuse a tomarle video, pero fué tan fugaz que sólo capté unos cuantos segundos.

Ya enigmado por la insistencia, constancia y audacia de nuestro protagonista, supuse que tal vez tendría alguna afección en la pierna izquierda, o de segurito en la cabeza. Llamé al servicio de entrega para el cual trabaja y pregunté sin anestesia cuál era el problema del sujeto en cuestión. Me fué informado que “el mushasho” tiene una prótesis, lo cual le dificulta el montarse a la motocicleta y por lo mismo conduce así.

Pensé mucho en lo que escribiría a continuación, ya que aplaudo a una empresa que emplea a personas con discapacidades y que nos demuestran que una condición como esa no es impedimento para trabajar y funcionar como cualquier otra persona.

Dicho lo anterior me iré sobre la yugular: Si algo me han enseñado las películas es que al perder un sentido y/o una capacidad, el resto se agudiza, para compensarlo; lo cual quiere decir que teóricamente el repartidor debería ser más despierto y cauto para conducir. Como podemos observar en el video, este no es el caso, y aparentemente es lo opuesto, es como esas películas de rambo que se les acaban las balas de un arma y la tiran y usan otra. Es el peor que he visto? Mmmno. pero le quedan menos pistolas que tirar cuando se le acaben las balas.

-Fin del comunicado-

 

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One thought on “No tiene la culpa en indio: El regreso del repartidor

  1. Dices, bien, Malasuerte. Qué bueno que las personas con algún tipo de discapacidad tengan oportunidades como ésta pero, como comentas, también esta persona debería saber desempeñarse con el debido respeto a los demás conductores y a los peatones, por supuesto. Es decir, su condición no le da derecho de pasar por alto la precaución. Aquí todos merecemos respeto por igual, y éste debe ser recíproco. Un conductor, discapacitado o no, debe sujetarse a las reglas de vialidad, es prioritario. De lo contrario, pone en peligro a los demás. Y no queremos eso…

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