Luces y sombras: Aquí donde no pasa nunca nada

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Por: Armando Zamora
Armando ZamoraQue a Joaquín Guzmán Loera le fallaba el instrumento, y que por eso se implantó una bombita como Andrés García, a quien le falló estrepitosamente la uña de gato, según parece.

Que a Joaquín Guzmán Loera le salió lo poeta maldito (remiso, ciertamente) y sin querer plagió al indio Tizoc en aquello de “Te cuidaré más que a mis ojos”: Ti quero más que a mis ojo, más que a mis ojo ti quero…

Que al Chapo Guzmán no le gusta el tequila sino el güisqui, según consta en el intercambio cachondo de microcorrespondencia electrónica entre M:Olvidado y Papá:Olvidado, de acuerdo a la versión de la “inteligencia” mexicana.

Que lo delató la soberbia por querer hacer una película y una autobiografía, para lo que convocó a un par de actores y se dejó entrevistar en lo alto de la abrupta serranía sinaloense, en un terreno de la Universidad Autónoma de Sinaloa, cuyo lema institucional es “Sursum Versus”: Hacia arriba, y no podría ser de otra manera.

Que lo que lo hizo caer fue una inaudita orden de tacos (verduras y frijoles aparte) en una taquería ubicada a dos cuadras de donde se escondía el capo.

Que Osorio Chong dijo a través de Televisa que ya no habrá otra fuga del Chapo Guzmán, “porque fortalecimos el sistema penitenciario”.

Que lo que nos han ocultado hasta hoy es la oportuna intervención de la Agencia Nacional de Seguridad de Estados Unidos (NSA) en esta detención, pues el organismo norteamericano cuenta con la capacidad de intervenir todas las llamadas telefónicas hechas en un país (México) para después descifrar su contenido, guardarlo y reproducirlo cuantas veces quiera durante todo un mes (esto no lo estoy inventando yo: lo dijo Edward Snowden, quien se refirió a los programas Mystic y Retro, cuya aplicación se remonta a 2009).

Mientras cada día nos siguen bombardeando con información precisa sobre el Chapo Guzmán, su captura y sus gustos terrenales, lo importante sigue estando fuera de nuestra vista. Y por eso no está de más echarle un vistazo a la columna “A vuelapluma”, del periodista Renato Consuegra, quien en su entrega “¿Quién está detrás del mito?”, fechada el 14 de enero, hace algunos señalamientos importantes sobre este personaje. Comparto aquí varios pasajes del texto:

“El Estado Mexicano tuvo anteriormente a Guzmán Loera dos ocasiones en la cárcel y no cortó sus “brazos financieros”, quienes presumiblemente, a base de cañonazos de miles y millones de pesos, le dieron la oportunidad de escaparse. Como tampoco lo ha hecho con los de los demás delincuentes que “tiene” en presidio y, mucho menos con los que siguen operando desde la clandestinidad. Esta es una gran falta de quienes están y han estado al frente de los gobiernos y son parte fundamental de ese Estado.

“Y es precisamente este tema el que permite preguntarse lo siguiente: Si Carlos Slim tiene problemas para poder manejar su imperio económico desde la legalidad, enclavado en la comodidad de “Slim City” en la Colonia Granada, siendo dueño, además, del aparato de telecomunicaciones más importante de toda América Latina y una parte de Europa, no imagino cómo Guzmán Loera lo hizo desde el penal de máxima seguridad del Altiplano ni cómo lo hizo desde el llamado “triángulo dorado de la droga” en la Sierra Madre Occidental, en ranchos donde hay más gallos, gallinas, pollos y ganado —además de droga—, que computadoras y demás aparatos tecnológicos para administrar, no sólo una gran red de seguridad personal (aunque siempre lo han atrapado con no más de una media docena de acompañantes); cultivadores, procesadores y distribuidores de droga; sicarios que pelean con otros cárteles por los corredores de la droga y las plazas o territorios.

“Pero, sobre todo, no me imagino cómo este hombre ciertamente arcaico, puede administrar una red financiera que maneja miles de millones de dólares alrededor del mundo sin que las autoridades de decenas de países, no sólo México, hayan podido dar con algunos de sus más cercanos operadores financieros para comenzar a derribar ese imperio. Sobre todo, incluso, cuando la mayor parte de su tiempo lo dedica a esconderse y a disfrutar de sus mujeres (según los propios medios de comunicación que difunden historias rosas del narcotraficante).

“Que no nos pretendan engañar y que no se engañen. Joaquín Guzmán Loera seguramente sólo es dueño de una parte muy pequeña de esa fortuna, como operador del esquema mediático- delincuencial. Es solamente la cara visible de ese grupo mafioso incrustado en los altos niveles del gobierno y la estructura económico-financiera mexicana, que lo protege y desprotege a su conveniencia.

“Entonces, el verdadero administrador y beneficiario pleno del dinero que derraman el narcotráfico y otras actividades delincuenciales es otro, dirigente o grupo, que seguramente usa trajes de marca, vive cómodamente en la Ciudad de México y, si no despacha en alguna oficina gubernamental o del Poder Legislativo, podría hacerlo desde la oficina de algún corporativo.

“Quienes ya vieron la entrevista de Sean Penn y las comunicaciones entre Guzmán y la actriz Kate del Castillo, seguramente habrán notado la primitiva personalidad y capacidad intelectual del que fuera el “hombre más buscado” del mundo, a quien pretenden construir como un verdadero mito para hacernos creer algo que no es por sí sólo, salvo ser seguramente un matón que no se tentó el corazón para ascender en la carrera criminal, pero que cuenta con la dirección, complacencia y protección, desde los altos niveles de la política mexicana para “ser quien es”, un mito a modo.

“Porque si careciera de la protección y seguramente la dirección desde las altas esferas del gobierno y del Estado —quienes seguramente se llevan los altos porcentajes de la derrama económica por la protección—, difícilmente podría operar un emporio económico-financiero de más de mil millones de dólares, como el que dice la revista Forbes, tiene.

“Es ahí donde debe estar el debate y que no lo quieran trasladar a otra parte para darnos más circo. Eso quiere decir que ese Estado Mexicano al que también pertenecemos como sociedad, está podrido. Políticos, dirigentes de partidos, jueces, magistrados, ministros, legisladores, funcionarios públicos de todos los niveles, están insertos en una gran red de corrupción que permite edificar grandes mitos para fortuna de unos cuantos.

“Entonces, lo que esta sociedad debería debatir es: ¿Quién o quiénes están detrás del mito, que es o son el verdadero beneficiario de los mil millones de dólares de los que habla Forbes?”, cierra Renato Consuegra.

Pero no: más que darnos las herramientas para intentar entender lo que debe resultarnos importante en el tema del maridaje entre narcos y políticos-empresarios, pareciera que intentar alejarnos de esa línea de investigación y dejarnos sólo con lo que puedan manejar a placer los corifeos pagados por las autoridades en turno.

Y justo cuando empezábamos a enfadarnos de los temas banales relacionados con el Chapo, ¡zas!: que detienen en España a Humberto Moreira Valdés, exgobernador de Coahuila y expresidente nacional del PRI. El priista fue detenido por la justicia de España en el aeropuerto de Barajas como parte de la investigación por los delitos de blanqueo, malversación cometida durante su etapa como gobernador, además de cohecho y organización criminal. Precisamente.

La Policía Nacional Española, al detener a Moreira Valdés, emitió un tuiter en el que señala: “Detenido en Barajas Humberto Moreira por Orden Fiscalía Anticorrupción. Esta tarde pasa a disposición de Audiencia Nacional. #misióncumplida”, en un tono en el que al parecer se burla de lo dicho por Enrique Peña Nieto al informar sobre la detención de Joaquín Guzmán.

Mientras, entre tantas misiones cumplidas, los mexicanos seguimos esperando que nos aclaren tantas dudas y tantas deudas. ¿El dólar? A ver: a $18.27. ¿Los muertos y desaparecidos de…? (Misterio). Como dice el cantante Víctor Manuel: Aquí donde no pasa nunca nada llenaron de basura la esperanza…

 

Armando Zamora. Periodista, músico, editor y poeta.
Tiene más de 16 libros publicados, 12 de ellos de poesía. Ha obtenido más de 35 premios literarios a nivel local, estatal y nacional. Ha ganado el Premio Estatal de Periodismo en dos ocasiones.  Ha sido becario del Fondo Estatal para la Cultura y las Artes de Sonora (FECAS). Una calle de Hermosillo lleva su nombre.


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