Tono y son: El Pintor musical de México

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Por: Jesús M. Corona M.
Jesus_M_Corona_MEs para mí muy satisfactorio rescatar del arcón del olvido a un talento musical de la categoría de José Guízar Morfín, mejor conocido como “Pepe Guízar”. Nunca mejor aplicado un mote para describir en pocas palabras a un auténtico genio musical.

Él nació en el céntrico y tradicional barrio “San Juan de Dios” de la Perla Tapatía un 12 de febrero de 1912 en plena revolución y sus padres fueron Luis Guízar y María Morfín. Tuvieron el tino de apoyar la inclinación musical y poética que mostró desde pequeño el futuro compositor.

En 1928, decide irse a México D.F. con el propósito de ingresar a la Escuela Nacional Preparatoria para posteriormente estudiar en la escuela de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales de la UNAM. Fueron tres años los que estuvo en la misma, porque su vocación verdadera era la música y por eso abandona las estudios jurídicos para inscribirse en el Conservatorio Nacional e iniciar sus estudios de música y declamación.

El maestro jalisciense J. Jesús Estrada fue el que le dio sus primeras lecciones de solfeo y piano, mientras que Erasmo Castellanos Quinto lo iniciaba en el área de literatura. Su claro perfil como compositor folclórico se vio reflejado de inmediato por su afán de cambiar la imagen e idea que se tenía con respecto a esta música, por ello luchó para dignificarla presentándola con más clase y elegancia, apoyado por sus estudios literarios buscó proyectarla más allá de las barriadas y cantinas de mala muerte que es donde se escuchaba, porque en los grandes salones y escenarios predominaban los boleros y tangos de moda.

tequilaHaciendo un parangón con el tequila, podemos equiparar la forma como fue ascendiendo en la escala social nacional e internacional. El mexicanísimo tequila por aquellos años era considerado una bebida de gente “corriente” de clase baja. Me atrevo a especular que los que le dieron proyección no solo nacional sino internacional fueron Liz Taylor y Richard Burton, que estuvieron una temporada de varios meses en Puerto Vallarta filmando la película “La noche de la Iguana”, y estando en estas tierras probaron nuestra bebida nacional. Les gustó y no les dio pena confesarlo, lo demás es historia.

Debemos reconocer pues que Pepe Guízar no se amilanó y emprendió la ardua tarea de posicionar nuestra música folclórica y con sensibilidad y estilo que imprimió en sus canciones supo plasmar la verdadera esencia del pueblo mexicano.

Su producción musical fue vasta porque superó las 1000 canciones que las dedicó en su mayoría a diferentes regiones del país.

Era un enamorado de la provincia y del mariachi, y fue el primero que no se dejó subyugar por los grandes escenarios de la capital de México, donde se concentraba la mayor actividad no sólo del movimiento artístico, sino de la política, economía, deporte, etc. Cuando los capitalinos se referían a nosotros hablaban de “el interior del país” en forma peyorativa y en las películas y obras de teatro los provincianos éramos ingenuos, ignorantes y torpes.

Su obra, por su calidad y amplitud, necesariamente tenía que trascender y ser reconocida, siendo Don Pedro de Lille una de las voces más respetadas del medio radiofónico y de la XEW quien lo bautizó como “El pintor musical de México”.

 

 

De su vasta creatividad musical podemos citar como algunas de las más conocidas las de: Guadalajara, Tehuantepec, Como México no hay dos, Corrido del norte, Chapala, Pregones de México, China Poblana, Sarape de Saltillo, Flor de Tabasco, Ciudad Blanca, Acuarela potosina, Cerro de la Silla, A poco no, Adiós amor, etc.

En lo personal me sorprendió enterarme de que “Sin ti” fuera creación del maestro Guízar que, estaba muy lejos de ser bolerista romántico, el hecho es que esta canción fue un éxito mundial del trío “Los Panchos”.

Debe recordarse para orgullo del compositor (y vergüenza del cuerpo diplomático francés, que mostrando una indolencia mayúscula, no se tomaron la molestia de darse la vuelta con sus colegas de la embajada de México en París, para solicitarles una grabación de nuestro himno) que cuando el presidente Adolfo López Mateos en su visita de Estado a Francia fue recibido con “Guadalajara” en la supina ignorancia de los “galos” que creían se trataba del himno mexicano.

 

El Gobierno del estado de Jalisco le obsequió el “Castillo de los Colomos” para que viviera en él, en agradecimiento a la gran proyección que le dio a Guadalajara a nivel mundial. Sin embargo su delicado estado de salud no le permitió habitarlo por mucho tiempo, en la actualidad el castillo de los ya no “colomitos lejanos” fue rebautizado con su nombre.

La salud de Pepe Guizar fue gradualmente deteriorándose pero eso no le impidió seguir sacándole jugo a su talento y de esa manera pudo ganar el primer festival de música ranchera con un tema titulado “Amantes de una noche”, eso ocurrió tres años antes de su partida al viaje sin retorno.

 

Con su estado de salud en estado critico ingresó al centro médico nacional con una trombosis intestinal; fueron estas las últimas y dolorosas horas que antecedieron a su muerte, era el 27 de septiembre de 1980. Fue sepultado en un lote de la ANDA del panteón Jardín del D.F. El detalle tétrico programado por el propio Pepe fue que por voluntad expresa de él mismo, al realizarse su inhumación le tocaran “Cinco minutos de mariachis”, pieza que compuso calculando el tiempo en que el féretro tardaría en bajar los tres metros de la fosa.

Gracias “Don Pepe” por tu magnífico trabajo y tu gran amor a México… Dios te lo pague.

 

* L.A.E. Jesús Manuel Corona Martínez. Colaborador


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