Reductio ad absurdum: La muerte de Francis Bacon

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Se dice que Francis Bacon, uno de los intelectuales más célebres e influyentes del siglo XVI, del que incluso hay rumores de que que había escrito algunas de las obras de Shakespeare, falleció de una manera absurda: Murió rellenando un pollo con nieve.

Una tarde nevada de 1625, el artista observaba una tormenta de nieve y pensó que la nieve podría conservar la carne como lo hacia la sal. Decidido a probarlo, compró un pollo, lo mató, e hizo lo propio: permaneció bajo la nieve para ver cómo el pollo se congelaba. El pollo nunca se congeló y, paradójicamente, Francis Bacon enfermó de una neumonía que lo encaminó a la muerte.

Rumor o no, absurdo o no, así es la vida.

 


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