Celuloide: Tigre blanco

Celuloide: Tigre blanco

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Por Jesús Ricardo Félix
Jesús Ricardo FélixSi le preguntamos a alguien en la calle acerca de India probablemente nos hablen sobre Mahatma Gandhi o quizás acerca de sus conflictos religiosos cristianismo vs hinduismo vs Islam etcétera. Tal vez por ahí a ojos de un sonorense tradicionalmente carnívoro le haga gracia que con las enormes desigualdades que subsisten en la región la vaca continúe siendo un animal sagrado. Los más empapados de economía y política nos hablarían quizás sobre las armas nucleares o acaso la industria siderúrgica, la agricultura sin faltar el sector textil. Otros más recordaran Bollywood que representa la prolífica industria fílmica hindú o la película del 2008 Slumdog Millionaire del director Danny Boyle donde nos describen las desigualdades de aquel país a través de la historia del chico del té y su sueño de ser millonario.

Como de seguro ya lo habían intuido, tanto por la introducción como por el título, está semana en el celuloide abordaremos el tema de la película Tigre Blanco. The White Tiger es una película norteamericana del 2021 dirigida por Ramin Bahrani un realizador de origen Iraní. La película está basada en una novela homónima del 2008 escrita por Aravind Adiga un narrador y periodista Hindú. Cabe mencionar que el novelista y el director coincidieron en una escuela de cine en Nueva York donde pueden haber nacido este y otros proyectos.

La película explora la vida de Balram un personaje que sirve de pretexto, como el Jamal de Boyle, para describir a la audiencia como es la vida cotidiana en el pueblo de Laxmangarh desde la perspectiva de los miembros de las castas bajas. Para los que no han escuchado sobre el sistema de castas se dice que es un concepto que ha existido desde hace más de dos mil quinientos años y está tan arraigado a la idiosincrasia hindú que se dice que tiene su origen en el hinduismo. El hecho de pertenecer a una casta les condena de por vida a una determinada clase social y no poder aspirar a pertenecer a otra casta si no es a través de la reencarnación. Por eso Balram, respecto a dicha mentalidad, desde un inicio nos hace hincapié en la analogía con los gallos que al ver morir a los otros gallos no hacen el intento por escapar si quiera de su destino. Pero no todo es mentalidad, también hay que tener suerte, a Balram lo comparan desde pequeño con un tigre blanco, un animal en extinción, él va en dirección contraria al rebaño y busca sobresalir en medio de una India globalizada donde él no tiene otro rol más que el de aspirar a ser un buen sirviente. El personaje logra entrar a trabajar de chofer de Ashok un personaje que vendría siendo el “rico buena onda” que no se la cree, no piensa que las desigualdades deban definir el orden social ni que los pobres estén condenados a serlo. Es aquí donde Balram logra tener acceso a otras pretensiones, conoce a Pinky el personaje que rompe con las tradiciones machistas de su cultura, escucha hablar por primera vez de esa ventana que le puede cambiar la vida: internet.

Definitivamente recomiendo la película para echar un vistazo a la realidad de los contrastes sociales que se viven en algunas economías emergentes como la India, no es Bollywood ni si quiera es Slumdog Millionaire, no hay bailables exóticos a la mitad de una escena ni el tono romántico de la película de Boyle pero hay buenas actuaciones encabezadas por Adarsh Gourav. Por ahí los que son muy cinéfilos podrán distinguir algunas influencias de realizadores como Martin Scorsese y algunos guiños a los Estados Unidos de América, innecesarios para unos (la audiencia), claves para otros (los productores). Una película producida en América con un director Iraní basándose en una novela Hindú ¿De qué les habla eso?


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