La Policía Energética: Cuidando la Energía

La Policía Energética: Cuidando la Energía

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Ana SotomayorPor Ana Sotomayor
Hola de nuevo, espero que hayan disfrutado de las lluvias esta semana. La baja de temperatura y los nublados son un regalo para todos, y también para el gasto del aire acondicionado.

Entrando en materia y hablando de gasto de energía: No hay energía MÁS limpia ni MÁS barata que la que no se usa. Por eso en mi práctica profesional hago énfasis en la Eficiencia Energética. Primero usa la menor cantidad posible de energía antes de buscar generarla por medios más limpios; esto es, poner paneles solares sólo hasta que seamos eficientes e incluso ahí, quizá ya no sean tan necesarios.

La semana pasada les platicaba sobre el “Qué” nos cobran en el recibo de CFE y hoy me comprometí a darles algunos tips del “cómo” mantener el recibo a raya lo más posible.

La primera recomendación de los que nos dedicamos a la eficiencia energética es verificar “fugas”. Para ello hay que desconectar y apagar todo aparato eléctrico en casa y comprobar que el medidor se haya detenido. Si el medidor continúa moviéndose quiere decir que tenemos algún cable sin aislamiento o un corto circuito. Aquí la mejor recomendación es llamar a un eléctrico y que revise la instalación.

Otra manera rápida de saber si tenemos fugas de energía es usando el viejo adagio que dice que “la energía no se crea ni se destruye, solamente se transforma” Así, si al enchufar o encender algunos de los aparatos en casa la temperatura de los cables o tomacorrientes se siente caliente, quiere decir que algo de la energía se está transformando en calor y eso es algo que no queremos. Esto se puede dar si sobre cargamos una de las líneas, es decir, tenemos extensiones con extensiones de aparatos conectadas a los mismos tomacorrientes. Para evitarlo se recomienda no usar más de una extensión y tener conectados sólo los dispositivos eléctricos y electrónicos que estemos usando.

Ahora, en cuanto a la iluminación creo que ya para ahora todos sabemos que los focos ahorradores son los que no generan calor, así la energía solamente se dedica a iluminar. De tal forma que si cambiamos los focos a ahorradores incluso tendremos el beneficio de generar menos calor dentro de nuestros hogares.

La vez anterior les hablaba ya de que todo aparato que genera calor con electricidad es un GRAN consumidor de energía; así que seamos muy conscientes de ello. Descartemos usar calentadores de agua eléctricos, secadoras eléctricas, desconectemos cafeteras y teteras, tu bolsillo te lo agradecerá.

Ahora viene la parte más interesante y que, en caso de nuestra ciudad, es la que más genera gasto de energía doméstica: Los aires acondicionados.

Lo primero que se requiere es asegurarnos de que el aire acondicionado que tenemos es el adecuado para el espacio. Para una zona tan caliente como donde vivimos, más o menos se recomienda 1 tonelada para cada 12 m2. Este cálculo es muy importante ya que si tenemos un aire acondicionado de menor capacidad, el resultado será más gasto de energía pero sin llegar a una temperatura de confort. Esto mismo sucede si ponemos la temperatura muy por debajo de la temperatura del exterior. Así, si afuera estamos a 45°, la recomendación es que pongamos el termostato del aire acondicionado en 22 a 24°.

Aquí quiero aclarar algo, ya que he visto que mucha gente llega a su casa y pone la temperatura en 15 o 16° diciendo que es para que enfríe más rápido. Aquí les va un secreto: cuando ponemos la temperatura en 24° o en 16° el aire saldrá a una temperatura cercana a los 16° en ambos casos. Lo que hace un aparato de refrigeración es tomar el aire del ambiente y mediante un proceso de compresión de gas lo enfriará para empujarlo a la habitación para llegar a la temperatura deseada lo más pronto posible y después solo tendrá que mantener esa temperatura. Ahora bien, si ponemos 16° cuando afuera está por arriba de los 40° lo único que haremos es forzar a que el aparato funcione al máximo durante todo el tiempo: el compresor estará trabajando de manera constante y con ello el consumo de energía será el máximo también, y les garantizo que la temperatura nunca llegará a 16°.

Si tenemos aire acondicionado central, mi recomendación siempre es invertir en un controlador automatizado que nos permita regular la temperatura por horas y días. Aquí es una cuestión de estabilizar su funcionamiento para que no haya picos de consumo.

Una vez atendido estos puntos, verifiquemos que puertas y ventanas estén completamente cerradas, lo que buscamos es aislar nuestro espacio para que el calor se mantenga afuera, algo así como un refrigerador. Si una ventana es fuente perceptible de calor podemos invertir un poco más en cortinas blackout o bien, y aquí me gusta más, podemos sembrar árboles que proporcionen sombra y una bella vista a nuestra ventana; un mezquite en el lugar correcto frente a una ventana puede reducir hasta 10° la temperatura del vidrio. Rodearnos de verde tiene más de un beneficio.

Ahora bien, nuestros hábitos también influyen en el gasto de energía: Si nos da frio, lo recomendable es que subamos la temperatura hasta encontrar el punto en que estemos confortables. Si llegamos acalorados del exterior, dejemos pasar unos minutos antes de buscar bajar la temperatura del termostato para permitir que nuestro cuerpo se aclimate.

Si hacemos uso eficiente de nuestros aparatos eléctricos disminuiremos nuestro consumo y eso impactará en nuestro gasto, nuestra economía y al final de todo, en nuestro impacto sobre el planeta. Este sería un muy buen paso para comenzar. Después podríamos invertir en aparatos cada vez más eficientes, como los refrigeradores y mini Split que comentaba la semana pasada.
Como verán no hay un solo camino de mejorar nuestro consumo, si no varias recomendaciones que nos pueden ayudar en crear una ruta. La idea es que lo notemos y trabajemos en ser más eficientes y gastar menos.

Por hoy me despido. Si tienen alguna duda adicional o comentario, no duden en enviar un mensaje Sotomayor.ana@gmail.com

Nos vemos la próxima semana.

Ana Sotomayor es graduada en Administración de empresa y candidata a maestría en Sustentabilidad (si todo sale bien). Su experiencia profesional incluye proyectos de eficiencia energética y energías renovables, y es una hábil profesional en el sector de la administración de la energía. Sus habilidades incluyen el identificar, evaluar y presentar de una manera entendible las oportunidades en el uso eficiente de la energía y sus aplicaciones. Tiene experiencia en servicios de consultoría de sustentabilidad y ha presentado soluciones y programas eficaces de manejo eficiente de la energía para distintos clientes incluyendo el sector privado, y gobiernos estatales y municipales. Actualmente tiene su propia firma de consultoría dedicada a la realización de auditorías energéticas, perfiles de consumo de energía, capacitación y trámites para la participación en el Mercado Eléctrico Mayorista. Su experiencia anterior incluye puestos administrativos y financieros en industrias medianas.

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