Basura celeste: La intuición de una música

Facebooktwitterredditpinterestlinkedinmail

Por Ricardo Solís
Para quien guste de la poesía, así sea en una traducción (excelente, por cierto, para el texto que nos ocupa aquí), una de las mejores opciones en el mercado es conseguir una de las recientes reimpresiones del libro Poesía no completa (FCE, 2011), de la escritora polaca Wisława Szymborska (1923-2012) –ganadora del Premio Nobel de Literatura en 1996–, un volumen que para los lectores en español ofrece la más completa y extensa selección de su trabajo, fruto del laborioso esfuerzo de Abel A. Murcia y Gerardo Beltrán que, por otra parte, anteceden su propia nota introductoria con un prólogo de la escritora mexicana Elena Poniatowska y, asimismo, añaden una sección final en la que se añaden textos de la última producción de una de las más importantes (y menos escandalosas) figuras de la literatura mundial.

Ahora bien, como se consigna en el libro, una cualidad notable de la “voz” en Szymborska es la intensidad, y ésta no se entiende al margen de una tradición donde el entorno histórico se ha visto marcado por dos monedas de cambio muy recurrentes durante el pasado siglo: la guerra y sus consecuencias. Ante esto, lo que opone la poeta es una forma de contemplación que se expresa con ironía y empleando –no sin sorna y desazón– la analogía como recurso que se enriquece con la imaginación.

Fuerte es la tradición poética de Polonia en el mundo y, con todo, antes de 1996 no se conocía demasiado acerca de Szymborska en el orbe hispano (ya apuntan los traductores que sólo unas pocas versiones de sus poemas habían alcanzado las esporádicas páginas de una o dos revistas literarias a partir de los años sesenta en México o España) pero, sin parecerse del todo, su perfil “complementa” el registro que apuntalaban las (poco, hay que decir) conocidas obras de Czesław Miłosz y Zbigniew Herbert, aunque –en la actualidad– “empariente” asimismo con el trabajo de, por ejemplo, Adam Zagajewski (otro polaco que ha “sonado” mucho, últimamente, para el Premio Nobel).



En este sentido, vale recordar algo de lo que ya había consignado Tedi López Mills –en enero de 2009– acerca de la segunda edición de este tomo, esto es, que cuando uno se acerca a estas traducciones, al lector le sobreviene “la certidumbre” de haber realizado “a fondo” una apreciación de la obra de Szymborska (en este punto, la mexicana ha calificado a los traductores de este volumen como “admirables”) pero, también, dicha impresión queda pero “sin saber”. Es en esta duda que se fortalece la intuición de una música, de un contenido temático y, como advierte López Mills, “las porciones asombrosas del todo” que representa, en su parcialidad, un volumen como Poesía no completa.

Se puede coincidir con López Mills cuando señala que en los poemas de Szymborska lo que subyace es una paradoja que conduce a la intuición –siempre probable– de asistir al “misterio de la revelación”; por supuesto, tal cosa desconcierta, no solamente por el sabido y declarado ateísmo de la polaca pero, más aún, porque ante la impresión de “claridad” temática de los poemas, siempre hay detrás un telón oscuro pintado con los caracteres de un humor nostálgico o negro, pero jamás estridente. Toda una virtud que valdría recordar y hacer notar, sobre todo por aquellos que –malamente, de seguro– tratamos de escribir “algo” que se acerque a la poesía.




Ricardo Solís (Navojoa, Sonora, 1970). Realizó estudios de Derecho y Literaturas Hispánicas en la Universidad de Sonora. Ha colaborado en distintos medios locales y nacionales. Ganador de diferentes premios nacionales de poesía y autor de algunos poemarios. Fue reportero de la sección Cultura para La Jornada Jalisco y El Informador. Actualmente trabaja para el gobierno municipal de Zapopan.


– PUBLICIDAD –


Facebooktwitterredditpinterestlinkedinmail

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *