Celuloide: El octavo pasajero

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Por Jesús Ricardo Félix
En psicoanálisis, la proyección es un mecanismo de defensa a través del cual el sujeto atribuye a otro sus propios motivos, deseos o emociones. Ese otro se convierte por decirlo así en una suerte de chivo expiatorio en el cual desviar la culpa. Es el caso del homicida cuando busca dar explicaciones de su acto: “se me metió el diablo”. Ubica así su “maldad” en un ser fuera de sí que le obliga a hacer cosas en contra de su voluntad. Las películas que te describen a sanguinarios alienígenas buscando acabar con la vida humana o invadir la tierra para ocupar el planeta, revelan temores o propósitos más humanas que extraterrestres. Vamos a hacer referencia a la película de El octavo pasajero de Ridley Scott la primera versión de Alien a fines de los setentas. Una década antes aproximadamente se había estrenado Odisea al espacio 2001 de Stanley Kubrick, algunas escenas de esta película parecen copias fieles de ese filme. También se acababa de estrenar Star Wars por lo que podemos calcular que los estudios en aquella época le apostaban a las historias donde se abordara el espacio, el futuro y la vida extraterrestre. Pero el tema central de la película de Ridley Scott sería Ellen Ripley, la valiente piloto que protagoniza el filme de principio a fin. El cine de ciencia ficción normalmente había estado protagonizado por hombres y aquí la actriz Sigourney Weaver se nos mostraba fuerte, líder, astuta. Parece ser el único personaje que tiene lo que se necesita para sobrevivir. En el subtexto pareciera que el tema principal es la maternidad. Bestias destructoras que brotan del vientre buscando un huésped para reproducirse. ¿Es acaso un miedo inconsciente en la psique de toda mujer? ¿Dar a luz a una bestia? De aquí surgen una y mil preguntas sobre los temas en boga: ¿Cómo la presencia de la mujer o la ausencia del hombre contribuye a la crianza de un potencial agresor? ¿En qué medida la mujer moderna da luz a la pesadilla de criar a sus propios monstruos?



Hay momentos en la película donde los personajes masculinos luchan por mantener el control de la situación yendo en contra los deseos de la piloto Ripley. Principalmente el androide Ash cuando deja entrar al herido a pesar de las órdenes de la protagonista de aplicar el protocolo de cuarentena. Al haber dejado ingresar a este alienígena parecen haberse condenado a su propia muerte. El tono de la película va del terror a la acción al suspenso, Ripley descubre que las órdenes del Androide son de regresar con el alíen a la tierra sin importar el destino de la tripulación. La mujer va abriéndose paso en un mundo dominado por hombres, va de la pasividad a la actividad, de ser una subordinada a ser la única líder. De Cualquier modo la película tiene su lugar bien ganado dentro de los anaqueles de la ciencia ficción, vale la pena verla de nuevo ya sea por nostalgia o por la falta de propuestas del nuevo cine.





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