Espejo desenterrado: Un FAOT de magistral ópera

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Por Karla Valenzuela
Hoy termina la edición 36 del Festival Alfonso Ortiz Tirado, un evento cultural que, como ya se lo he comentado al Director General del Instituto Sonorense de Cultura, Mario Welfo Álvarez Beltrán, ha sido – por mucho- uno de los mejores en cuanto al enfoque trascendente en las Noches de Gala y en realce de la ópera, que es lo que realmente da pie a este festín.

Definitivamente, una noche para recordar será siempre el concierto del tenor mexicano Ramón Vargas, quien –además- fue condecorado con la Medalla Alfonso Ortiz Tirado en esta ocasión y que, con su voz, cimbró los corazones de todos los presentes en el Palacio Municipal de Álamos,

Paola Gutiérrez, Noé Colín y todos los artistas, conferencistas e investigadores que aportaron arte y conocimiento al festival, desde la Ciudad de los Portales haciendo eco en las subsedes, lograron que esta edición fuera de las más equilibradas en sus contenidos.

La asistencia a los eventos denota el éxito que se llevan en el alma todos los que colaboraron en este esfuerzo, pues, al final, cuando se organizan eventos de este tipo lo fundamental es que el público vaya, que el poder de convocatoria basado en calidad, en planeación y en el objetivo básico de difundir las actividades culturales, surta efecto, y creo que el FAOT 2020 lo logró.

Debo decir que para mí, el Festival ha significado una entrañable experiencia porque, desde mis inicios como reportera de EL IMPARCIAL, he cubierto algunas ediciones y he aprendido a querer a Álamos, a su gente y a su historia, de una forma incondicional.

Grandes amigos y maravillosas anécdotas sobresalen en mi memoria cada vez que llega el tiempo del FAOT y, aunque no todas las ediciones han sido majestuosas, alguna de ellas resaltan en mi mente como célebres: ésta será una de las de mi lista.

Hoy, que culmina de nueva cuenta, aprovecho este espacio para abogar por que se sigan realizando eventos culturales en la región y que el público asista con la plena convicción de que el arte, la cultura, fomentan valores y cosas positivas en nuestra sociedad.

Es a través de la cultura que podemos desprendernos de muchos problemas sociales que nos aquejan y, por tanto, es responsabilidad de todos difundirla.

Escuchemos ópera, leamos, cantemos, bailemos, escribamos, que sólo planteando nuevas formas de ver la vida, es como podemos vislumbrar un futuro mejor.

El doctor Alfonso Ortiz Tirado lo sabía y por eso más allá de su voz, dejó un ejemplo a seguir como persona y por eso todavía a esta fecha lo seguimos rememorando y alabando. ¡Que así sea siempre!




*Karla Valenzuela es escritora y periodista. Es Licenciada en Letras Hispánicas y se ha especializado en Literatura Hispanoamericana. Actualmente, se dedica también a proyectos publicitarios.


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