Basura celeste: El Santo Oficio y Teresa de Jesús

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Por Ricardo Solís
Tras tomar como primer pretexto narrativo el proceso que el Santo Oficio siguió en el siglo XVI al obispo don Bartolomé de Carranza, primero en España y después en Roma, la novela Y de repente, Teresa (Ediciones B, Barcelona, 2016) representa, primero que nada, el resultado de una amplia y ambiciosa labor de investigación con la que el autor, Jesús Sánchez Adalid (Badajoz, 1962), buscó mucho más que escribir –como explica al final del libro– una historia acerca de la figura de Teresa de Jesús con motivo de la celebración por el quinto centenario de su nacimiento.

De hecho, parece más una novela acerca de la Inquisición española como institución, puesto que se exhiben en esta narración no sólo sus procedimientos, jerarquía y ejemplos de juicios varios sino, además, se aprecian los afanes de los persecutores o se manifiestan los motivos “reales” (como la intención de incautar bienes, antiguas disputas o rencillas entre personajes con poder político evidente) que motivaron numerosas denuncias injustas.



En este sentido, se siguen primero las andanzas del inquisidor Rodrigo de Castro Osorio, empeñado en “cazar” a quienes se llamaba “alumbrados”, esto es, personas o religiosos que, llevados por lo que creían (o fingían como) raptos de éxtasis, visiones o desvanecimientos a través de los que alegaban tener acceso a revelaciones divinas, lo que buscaban era el poder que confería el allegarse seguidores y hacerse –abusivamente– con donativos, beneficios o limosnas de parte de benefactores diversos que se tragaran el cuento de su “falsa santidad”.

Dadas sus muchas ocupaciones y su celo profesional, Castro se ve obligado a “encargar” sus pesquisas a un joven fraile, Tomás Vázquez, un dominico de Ávila, quien se erige como el protagonista verdadero y habrá de trasladarse a Madrid para ponerse a las órdenes del inquisidor; con todo, el inexperto clérigo no se siente cómodo con los métodos de investigación del Santo Oficio y recela de lo que se le ordena (sobre todo al escuchar el testimonio de su compañero de aventuras, el ex oficial y caballero Luis María Monroy).



Un giro inesperado de los acontecimientos –que no referiré– permite modificar la perspectiva de la investigación que se realiza sobre la monja carmelita y, aunque el Santo Oficio sigue en la búsqueda por hacerse con una copia de su obra El libro de la vida, fray Tomás logra conducir sus esfuerzos bajo condiciones que le permiten conocer en persona a Teresa de Ávila y salir de dudas respecto a todo aquello que ha investigado sobre la religiosa. No adelanto el final, por supuesto, pero lo que consigna la historia es conocido de sobra.

La edición se acompaña de dos valiosas notas de autor –una sobre la vida de la célebre monja y otra que es una útil “justificación” sobre la novela– y dos bibliografías que serán de mucha ayuda para el interesado en los hechos que sustentan este trabajo de ficción histórica que, sin embargo, parece más un amplio retrato de la España del siglo XVI y la Inquisición que sobre Teresa de Jesús misma, puesto que sólo aparece “físicamente” como personaje hasta las últimas páginas (de las más de 500 que conforman la novela). Al final, los amantes de este tipo de historias no se verán defraudados si toman nota del mínimo detalle que significa que la religiosa del título no se haga ver tan “repentinamente” como anuncia el título.



Ricardo Solís (Navojoa, Sonora, 1970). Realizó estudios de Derecho y Literaturas Hispánicas en la Universidad de Sonora. Ha colaborado en distintos medios locales y nacionales. Ganador de diferentes premios nacionales de poesía y autor de algunos poemarios. Fue reportero de la sección Cultura para La Jornada Jalisco y El Informador. Actualmente trabaja para el gobierno municipal de Zapopan.


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