Basura celeste: Historia de una transformación radical

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Por Ricardo Solís
En 1999, adquirí una novela llamada El verano de la traición (Plaza & Janés, 1998), de la escritora china Hong Ying, que en aquel tiempo se promocionaba porque se cumplía una década de la masacre que tuvo lugar en la Plaza de Tiananmen –en el verano de 1989– y la historia trata el asunto desde la perspectiva de una estudiante y poeta que participó en las protestas y padeció la represión del régimen chino. Si volví a sus páginas es porque de forma azarosa la vi tras un reacomodo en mis estantes y no recordaba prácticamente nada de lo que se en el libro se cuenta, una laguna en la memoria que despertó también mi curiosidad.

En este sentido, la narración consiste en lo que acontece a la protagonista –de nombre Lin Ying– tras huir de la represión policiaca el 4 de junio y su arresto casi dos meses después; pero nada es tan esquemático en el relato pues, además del miedo ante la violencia que desató el gobierno chino contra quienes protestaban y la desesperación durante la huida, cuando llega a donde vive se encuentra a su pareja con la exesposa que decía haber abandonado y, así, regresa a las calles para encontrar refugio en una residencia de estudiantes y profesores universitarios.



La novela, aunque esboza una descripción –siempre a través de la mirada de Lin Ying– del ambiente cultural y académico de una nación sometida a la dictadura de un partido único, un lugar en el que muchos se quejan de la represión y la falta de libertades mientras otros aprovechan la situación en su beneficio, lo cierto es que se centra en la protagonista y su transformación (acelerada e intempestiva), pues pasa de la estabilidad emocional a un desamparo casi completo, para desembocar en la pérdida del miedo a sus represores y un desafío al orden establecido, no sólo en lo político sino, sobre todo, respecto de la moralidad sexual.

De este modo, la joven escritora se ve marcada por sus orígenes (nativa de una provincia alejada de los círculos culturales predominantes, su obra inicial despierta interés crítico y eso la lleva a la ciudad) pero quizá el trato de lo que significa ser “poeta” china en esa época parezca demasiado inocente a pesar de que, con mucho, determine el grado de impacto que los hechos a su alrededor tendrán en su posterior cambio de perspectiva.



Así, en El verano de la traición lo que importa no es la masacre de Tiananmen sino lo que el suceso desencadena para la protagonista quien, de acuerdo con el título de la novela, se ve “traicionada” por quienes la rodean –escritores, críticos, activistas, pintores, músicos y fauna universitaria– y dicen querer ayudarla pero, en el fondo, sólo contribuyen a que tome la decisión (en su contexto, terriblemente radical) de ser aquella persona que ha descubierto que es, y asumir las consecuencias de dicho descubrimiento.

En el fondo, la novela de Hong Ying resulta devastadora pero asimismo se siente “fuera de tiempo” a más de veinte años desde su aparición en español. El verano de la traición puede, por supuesto, despertar la curiosidad pero no dejará buen sabor de boca a quien se mire representado en alguno de sus personajes o resulte confrontado por el temperamento de Lin Ying y el efecto que en ella produce el arte (en especial la música y la poesía). Se trata de un buen libro, precisamente por la desazón que tal vez produzca en sus lectores.



Ricardo Solís (Navojoa, Sonora, 1970). Realizó estudios de Derecho y Literaturas Hispánicas en la Universidad de Sonora. Ha colaborado en distintos medios locales y nacionales. Ganador de diferentes premios nacionales de poesía y autor de algunos poemarios. Fue reportero de la sección Cultura para La Jornada Jalisco y El Informador. Actualmente trabaja para el gobierno municipal de Zapopan.


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