Basura celeste: Una novela admirable de J. G. Vásquez

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Por Ricardo Solís
El escritor colombiano Juan Gabriel Vásquez (Bogotá, 1973) obtuvo hace años el Premio Alfaguara de Novela con El ruido de las cosas al caer (Alfaguara, 2011), una historia que parte de la muerte de uno de los hipopótamos abandonados del zoológico de Pablo Escobar para adentrarse luego en la época de los primeros años setenta, durante los inicios de un negocio que cambió (quizá para siempre) a su país natal pero, también, es un libro que –en palabras del narrador argentino Rodrigo Fresán– exhibe “madurez de ideas y sabiduría formal”.

Vásquez, ha dado muestras sobradas de tomarse en serio el oficio de narrar y cuenta con un excelente prestigio crítico por sus otras novelas –entre las que destacan Los informantes (2004), la elogiada Historia secreta de Costaguana (2007), Las reputaciones (2013) o La forma de las ruinas (2015)–, pero en esta entrega una obra que establece un diálogo inquietante con la historia de Colombia (en este caso, la de las pasadas cinco décadas), una que se ha forjado gracias a una sucesión de eventos que permiten al autor abordar vívidamente cuestiones como la violencia o el absurdo cotidiano, lo mismo que conflictos de índole individual.



De este modo, en El ruido de las cosas al caer lo que ocurre comienza a partir de un punto en el que el azar coloca frente a frente al narrador y un protagonista clave, un piloto cuyos secretos irán paulatinamente descubriéndose bajo la mirada de un testigo que dará cuenta de ello sin poder evitar que se ponga al desnudo su propia transformación, cuando él mismo se convierta en una víctima más de la violencia en Colombia.

Asimismo, en los entresijos de esta historia de Vásquez se puede apreciar la forma como evolucionó una “empresa” a la que “se dejó crecer” en su país –lo mismo que en otras naciones de este continente, por supuesto– y que ha influido en el desarrollo de una sociedad que se ve afectada por ello hasta lo más profundo, legando a las generaciones posteriores las diversas (y lamentables) consecuencias del tráfico de drogas.



Pero, regresando a los dichos de Rodrigo Fresán, en El ruido de las cosas al caer queda muy claro que Vásquez no busca “repetir un modelo” o adscribirse a escuela alguna sino –y de manera bastante efectiva– hacer de su narrativa un pulido muestrario de estrategias y recursos poco o nada evidentes pero que exhiben las facultades de un escritor inteligente y comprometido con lo que hace o persigue (en este punto, contar una historia de la mejor manera posible).

Por eso, poco habría qué criticar a esta novela de Vásquez salvo, tal vez, que el ritmo de la prosa no hace concesiones y mantiene una parsimonia que dialoga perfectamente con los sucesos y la apreciación de quien los narra pero que, dependiendo de cada lector, podrá para algunos no tener el atractivo suficiente en términos de “velocidad” descriptiva (parte del “alma” de ciertas novelas que abordan el narcotráfico). De cualquier forma, el andamiaje y tono en este libro son de verdad admirables, una lección que cualquier aspirante a escritor sabrá apreciar.



Ricardo Solís (Navojoa, Sonora, 1970). Realizó estudios de Derecho y Literaturas Hispánicas en la Universidad de Sonora. Ha colaborado en distintos medios locales y nacionales. Ganador de diferentes premios nacionales de poesía y autor de algunos poemarios. Fue reportero de la sección Cultura para La Jornada Jalisco y El Informador. Actualmente trabaja para el gobierno municipal de Zapopan.


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