Basura celeste: Un libro que ayuda a perfilar a su autor

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Por Ricardo Solís
Aunque han pasado más de tres décadas después del fallecimiento del conocido autor británico, es posible acceder hoy día a un libro suyo a la vez convencional y particular, se trata de Bajo el sol: las cartas de Bruce Chatwin (Sexto Piso, 2013), una nutrida selección que recoge una parte del trabajo epistolar del escritor de viajes, quien situó su producción “visible” en la elusiva frontera entre el periodismo y la ficción.

Sin embargo, es posible que el sesgado conocimiento del trabajo de Chatwin (1940-1989) en territorios de lengua española convierte a este volumen en una “rareza” pero, ante todo, no debe pasarse por alto que una personalidad tan compleja y, para sus lectores, tan ligada al personaje que hace de sí mismo en libros como En la Patagonia o (quizá más) Los trazos de la canción, resulta un producto decantado que ha ido formándose a lo largo de los años, desde la niñez (esta colección, de hecho, comienza con misivas que envió a sus padres desde su temprana adolescencia).



Así, este libro de más de 500 páginas reúne –gracias a la concienzuda labor no sólo de recopilación sino de hagiografía detallada que hicieron su biógrafo, Nicholas Shakespeare, y su viuda, Elizabeth Chatwin– no sólo cartas destinadas a su esposa, parientes o personas cercanas, sino parte de la correspondencia que sostuvo con intelectuales de la talla de Susan Sontag, Paul Theroux o Roberto Calasso, por mencionar sólo algunos.

En Bajo el sol…, puede decirse, lo que queda de manifiesto es la serie de cambios y circunstancias que contribuyeron a la conformación de un personaje y una persona; cada sección viene antecedida de una “explicación” que informa sobre el periodo vital que enfrentaba Chatwin, su lugar de ubicación (no hay que olvidar que fue un viajero empedernido y que esto, aunado a su vocación por el estudio del arte y las culturas del mundo, determinó la génesis y destino de sus proyectos; algunos de los cuales no se concretaron), el trabajo que desempeñaba o el área de estudio a la que se hallaba “atado” en cada momento.



Ahora, lo que no debe pasarse por alto es que, tratándose de cartas, el libro resulta un manifiesto de “compulsión y honestidad”, como apunta su biógrafo, pero tal vez merme un poco el “aura” de excentricidad y aventura que algunos de los devotos admiradores de su escritura le atribuyen, pero seguro producirá un asombro justificado el nivel de inseguridad que muestra en su prosa rápida y funcional, una constante incertidumbre y, a la vez, una gran determinación al afrontar distintas empresas que, sin importar las dificultades económicas o problemáticas emocionales, absorbieron –literalmente– su existencia.

No importa, como aseveró Salman Rushdie, que hayamos asistido solamente al “primer acto” de una vida prometedora y talentosa; quedan como testimonio de sus andanzas y labor varios libros que marcan la narrativa en lengua inglesa de los últimos 40 años y, además, algunas de las mejores frases que se han esgrimido a favor de la pasión por un oficio (la literatura de viajes) donde el movimiento y la sorpresa son tan esenciales como el lenguaje y el compromiso.



Ricardo Solís (Navojoa, Sonora, 1970). Realizó estudios de Derecho y Literaturas Hispánicas en la Universidad de Sonora. Ha colaborado en distintos medios locales y nacionales. Ganador de diferentes premios nacionales de poesía y autor de algunos poemarios. Fue reportero de la sección Cultura para La Jornada Jalisco y El Informador. Actualmente trabaja para el gobierno municipal de Zapopan.


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