Basura celeste: Una joya de las que no abundan

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Por Ricardo Solís
El conocido escritor inglés Thomas de Quincey (1785-1859) tomó la decisión, a los 68 años de edad, de hacer una recopilación de artículos o textos publicados con anterioridad, además de algunos “nuevos” para un proyecto de “obras completas”; así fue que se conjuntó un libro que hoy se conoce como Bosquejos de infancia y adolescencia –1785-1800– (Ed. Sexto Piso, Madrid/ México, 2012), donde el autor revisa ciertos sucesos determinantes durante su niñez. En su mayor parte, estos escritos eran inéditos en español y anteceden a otros volúmenes autobiográficos del célebre autor de Confesiones de un opiómano inglés.

Así, esta edición significa la primera en que se reúnen de manera íntegra los textos que el propio De Quincey preparó para la conjunción de sus trabajos y, asimismo, se incluyen en este volumen las notas al pie del escritor, las cuales ayudan a esclarecer –por decirlo de alguna manera– detalles “de primera mano”, esto es, funcionan como una herramienta que permite dilucidar un contexto temporal y social que resulta de mucha ayuda.




En estos términos, el prólogo que introduce esta obra a los lectores en español –aquí no hay que dejar de lado que se trata de un volumen “completo”, pues algunos de estos escritos ya se habían publicado en Argentina– es obra del escritor español Andrés Barba y, entre las muchas cuestiones que se le pueden agradecer, está el determinar que este libro evoca una experiencia que en De Quincey va “desde que tiene conciencia de sí mismo hasta que se desliza lentamente por la adolescencia hacia el estado que provocará su huida a Londres y el comienzo de su adicción al opio”; esto es, cuando por sus textos puede resultar más “familiar” a un lector avezado.

De este modo, en palabras de Barba, “el resultado es un fresco de una coherencia y una rotundidad que sólo pueden alcanzar los clásicos”; en este punto, justamente, es donde se puede coincidir más con el español, puesto que uno de los objetivos fundamentales de este libro es el de “comprobar” –para usar un término no muy preciso– cómo el escritor inglés puede resultar ante sus lectores de hoy un verdadero “contemporáneo” (una condición que no debe perder un autor cuyos libros se consideren “clásicos”).




Es en esta contemporaneidad que Bosquejos de infancia y adolescencia se revela como una lectura atractiva. De Quincey se detiene, explica, explora su memoria y, mejor aún, desconfía de sí y se ayuda de la tradición para dar cuenta del asombro, el dolor, el descubrimiento, la vinculación con el otro o la fascinación ante la naturaleza, una conducta determinada y sus probables motivaciones. Además, la mirada del autor sobre sí mismo se torna crítica y, de esta manera, establece un nexo de complicidad y cierta forma de aceptación ante la adversidad que no deja de ofrecer “lecciones” desde el interior o a partir del ejemplo de los demás.

Leer este libro vale la pena solamente por el hecho de que buena parte de los textos que agrupa no habían sido publicados antes en nuestro idioma; pero, asimismo, se trata del célebre autor de Del asesinato considerado como una de las bellas artes y, con ello, bastaría para recomendar su adquisición. Las raras joyas no abundan, y eso hay que recordarlo especialmente en estos tiempos de novedades literarias marcadas por la fugacidad y la hipertrofia.




Ricardo Solís (Navojoa, Sonora, 1970). Realizó estudios de Derecho y Literaturas Hispánicas en la Universidad de Sonora. Ha colaborado en distintos medios locales y nacionales. Ganador de diferentes premios nacionales de poesía y autor de algunos poemarios. Fue reportero de la sección Cultura para La Jornada Jalisco y El Informador. Actualmente trabaja para el gobierno municipal de Zapopan.


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