Suman esfuerzos para el reconocimiento mundial de las Misiones de la Pimería Alta de Sonora

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Magdalena, Sonora, abril de 2019.- Con la finalidad de analizar los valores históricos, culturales y de conservación de las Misiones de la Pimería Alta en Sonora y generar un diálogo hacia la conformación de un expediente que promueva su reconocimiento internacional, especialistas de México y Estados Unidos iniciaron un recorrido y una jornada de trabajo en Sonora.

Investigadores y expertos del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), de la Coordinación Nacional de Monumentos Históricos, Dirección de Operación de Sitios del INAH, Centro INAH Sonora (CIS), National Park Service (NPS), The University of Arizona, Southwestern Mission Research Center (SMRC) y representantes de la Tohono O’odham Nation participan en esta jornada multidisciplinaria.

El programa comprende un recorrido por la Misión de Nuestra Señora del Pilar y Santiago de Cocóspera, Santa María Magdalena y la cripta de los restos atribuidos al Padre Eusebio Francisco Kino; el Templo de San Antonio de Oquitoa, el Templo de San Francisco de Átil, el de San Pedro y San Pablo de Tubutama, la Misión de San Diego de Pitiquito, el Templo de la Purísima Concepción de Nuestra Señora de Caborca y la Misión de San Ignacio de Caborica.




Además, la jornada de trabajo incluye, presentaciones en cada misión por especialistas que han desarrollado proyectos de intervención arquitectónica, de conservación y de registro de bienes culturales; así como reuniones para intercambiar valoraciones sobre las gestiones y metodologías para la integración del expediente que permita reconocer la ruta como patrimonio mundial.

Partiendo desde los criterios de que las Misiones de la Pimería Alta representan un vasto patrimonio conformado por su arquitectura, órdenes religiosas, documentación histórica, expresiones estéticas, así como etnográficas y culturales, y que son esenciales para la interpretación histórica de la formación social del Norte de México y Sur de Estados Unidos.

Son espacios que simbolizan el desarrollo histórico de una región y que recrean culturalmente las diferentes expresiones de identidad étnica y tradicional. Para muchas poblaciones, las misiones simbolizan su origen, su desarrollo histórico, su cohesión social y su memoria colectiva.




Además, las misiones en las poblaciones que las albergan son un baluarte en una multiplicidad de expresiones del patrimonio cultural inmaterial (fiestas, danzas, rituales, gastronomía, artesanía, saberes).

De ahí la importancia y la suma de esfuerzos entre los dos países de continuar con el programa binacional de carácter integral, interdisciplinario y multi-institucional, que han venido desarrollando en ámbitos como la investigación arqueológica, histórica, antropológica, estética y de restauración de las misiones, provocando además una mejor coordinación con las comunidades, autoridades eclesiales, municipios y gobiernos estatales de ambos países para la planeación, manejo, conservación y aprovechamiento sustentable.

“La conservación de las Misiones a través de una estrategia de cooperación binacional permitirá una mejor interdisciplinariedad y participación interinstitucional para la preservación de este patrimonio, así como una mayor articulación y aprovechamiento de recursos humanos y materiales, y constituyen un patrimonio con amplias posibilidades de organizar e implementar proyectos de turismo cultural” señaló el Antrop. José Luis Perea González, Delegado del Centro INAH Sonora.

La ruta de la Pimería Alta comprende los templos misionales y sus acervos que se localizan en los municipios de Magdalena, Oquitoa, Pitiquito e Ímuris, en la región de la Pimería Alta, área comprendida entre Tucson (al norte), el río Magdalena (al sur y este) y Sonoyta (oeste), es decir, el norte de Sonora y sur de Arizona.




En su mayor parte la región fue explorada por el misionero jesuita Eusebio Francisco Kino, donde levantó entre 1689 y los primeros años de 1700 más de 20 edificaciones misionales con mano de obra indígena, que luego de la expulsión de la Compañía de Jesús del imperio español por el rey Carlos III, en 1767, fueron continuadas por la orden de los franciscanos, hasta el siglo XIX.

Las acciones del INAH en la Pimería Alta se enmarcan en el programa permanente de rescate y revaloración de los edificios históricos que existe en los 72 municipios del estado bajo la jurisdicción del instituto, que le otorga la Ley Federal sobre Monumentos y Zonas Arqueológicos, Artísticos e Históricos en sus artículos 35 y 36, como la instancia normativa de estos aspectos, informó el director del Centro INAH Sonora.

“El Noroeste de México y el suroeste de los Estados Unidos ha sido un crisol incesante de encuentros e intervenciones a través de la historia, que la han conformado como un paradigma regional que tiene sus propios ritmos económicos, sociales y culturales. Comparte una diversidad ecológica y un patrimonio cultural inmenso, así como una constante transmisión de influencias, cosmovisiones y símbolos que la caracterizan, a preservarse en todo momento” agregó Perea González.

El recorrido finalizará mañana domingo 7 de abril en San Ignacio de Caborica, donde se pretende llevar cabo una reunión oficial con las autoridades municipales, estatales y los participantes del recorrido y que derive compromisos de seguimiento a corto y mediano plazo para la conformación del expediente que promueva su reconocimiento internacional ante la UNESCO.





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