Imágenes urbanas: El “Cebollón”

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Por José Luis Barragán Martínez
José Luis Barragán
Don Ulises, de 55 años, gritaba, de sus ojos salía lumbre, hinchado, colorado: “¡No puede ser posible doña Justa, su hija es menor edad, tiene 16 años, ese muchacho con el que se fue no trabaja, no estudia, a sus 21 años ya se ha llevado otras cuatro mensas menores de edad que lo dejaron por ‘bueno para nada’, y ahora resulta que usted no quiere poner una denuncia que porque los de la ley no van a hacer nada, claro que hacen algo, demándelo, que lo metan a la cárcel o que los casen, ese vividor es hijo único, su papá tiene varios negocios y si de aquí allí se separan o la deja panzona tiene que darle una pensión, mientras no se casen ustedes no tienen nada qué reclamar, si hasta las artistas andan en guerra con sus exmaridos por la pensión matrimonial o alimenticia, con mayor razón ustedes que viven en este cuarto de cartón, saque la casta doña Justa, usted también don Toribio, vayan y demanden, eso de que la chamaca tampoco se quiere casar no cuenta, lo que cuenta es lo que ustedes decidan, ella no sabe lo que hace, ustedes sí, mira qué agusto, al ‘señor inútil’ le gusta la carne fresca y su futura consuegra que les pidió que no demanden y ustedes que le hacen caso, claro que deben demandar, esa señora quiere componer a su ‘bueno para nada’ utilizando chamaquitas como conejillos de indias, y eso de que en dos semanas que se juyeron no han dormido juntos no se los va a creer nadie, nadie, su hija ya se ‘quemó’, se me hace que está preparando el terreno para regresarles a la muchacha pero ya nadie se le va a acercar con planes serios, cárcel o matrimonio, usted doña Justa y usted don Toribio, tienen la palabra!”




El hombre se retiró, los padres comentaron:

Doña Justa: “¡Ah que don Ulises, le dieron gane con la muchacha, la verdad que sí me gustaba para yerno, tiene trabajo en el gobierno y además es un hombre adulto, maduro, seguro de lo que hace!”.
Don Toribio: “Pues ni tan seguro, lleva dos divorcios, quería a la muchacha para hacerla a su modo pero pues que se busque a una de su pelo, este hombre ‘cebollón’ bien pudiera ser su tata”.




*Por José Luis Barragán Martínez, colaborador


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