Mamborock: Ponerte en los zapatos del otro. Patricia Aridjis

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Por Carlos Sánchez
La mirada que indaga. El disparo en el instante. La historia impresa, como para que no nos la arrebaten. La mirada como un sinónimo de capacidad de ponerse en los zapatos del otro.

Patricia Aridjis mira siempre hacia esas historias cotidianas que no todos queremos mirar. En su trabajo que es la fotografía, nos cuenta la vida aparentemente simple, de las mujeres aparentemente simples.

Patricia expone en Galería Eusebio Francisco Kino de Casa de la Cultura de Sonora, en Hermosillo, su trabajo de investigación Arrullo para otros, en contexto de Fotosonora.




Luego de la premiación del concurso de Fotosonora en sus diversas modalidades, y donde fue jurado, Aridjis atiende esta conversación:

–Patricia, ¿qué es lo que te hace detonar la construcción de Arrullo para otros?

–De tiempo atrás ya tenía la idea de hacer algo sobre el trabajo doméstico, me parece que ahí sintetiza gran parte lo que somos como sociedad mexicana, una sociedad de altos contrastes sociales, de diferencias de clase, de racismos. Cuando vi la película París te amo, que está compuesta por historias pequeñas, todas enmarcadas en París, hay una historia que me conmovió, que es una chica salvadoreña que está arrullando a su hijo con una canción de la región, lo deja dormidito y se va a la mansión donde trabaja a arrullar con la misma canción al niño que cuida, y ahí termina el corto. Me conmovió muchísimo, de ahí el nombre de Arrullo para otros.

Decidí enfocarme en las niñeras, no solo en el trabajo doméstico, porque creo que es un trabajo que tiene qué ver con los afectos pero también tiene qué ver con los contrastes sociales y son personajes que se mueven en dos realidades diametralmente opuestas, viven en condiciones socioeconómicas muy particulares, de carencias, con una visión del mundo muy particular, una visión religiosa, mágica, muy diferente a la de sus patrones, digamos. Y también, cuando van a trabajar, que es normalmente donde viven, viven como en una cápsula porque si bien forman parte de la dinámica familiar, duermen en un cuarto aparte, comen en la cocina, tienen un rol extraño, son presencias que están allí, constantes, necesarias, pero a la vez un poco al margen. Todo eso quise fotografiar con este proyecto.

–En el desarrollo de este trabajo, en este acto de intimar con las fotografiadas, seguramente hubo acontecimientos que te pudieron tocar para siempre.

–Hay muchos, por ejemplo una de las nanas dejó a su hijo en la casa de la mamá de ella, con la abuela del niño, para poderse ir a trabajar. Lo dejó en el pueblo para poderse ir a trabajar a la ciudad. Ese niño reconoce como madre a su abuela y no a su madre, entonces esas historias son muy comunes y conmovedoras, porque tienen que dejar a sus hijos al cuidado de otros y no los ven crecer, no presencian sus primeros pasos, sus primeras palabras, entonces ese niño no le decía mamá a su propia madre. Y luego tiene esta señora un segundo hijo y trabaja con él en las espaldas, se lo amarra con un rebozo y la ves lavando los trastes, cuidando a otros niños, con su niño en la espalda. Para mí es algo muy simbólico el atarse a ese niño que por segunda vez no quería perder. De esas historias hay muchas. Hay una señora de un pueblo de Hidalgo, que también tiene que dejar a sus hijos para irse a trabajar a la ciudad, y todos pequeñitos, entonces la mayor que tenía como diez años, cuidaba a toda la pipirulera, que eran un montón, para que la mamá se fuera a la ciudad a trabajar y los iba a ver cada quince días, con el riesgo de que les pasara algo, estaban unos niños cuidando a otros niños. Sí es muy fuerte, tiene qué ver con la pobreza, porque esas mujeres se ven en la necesidad de irse, de dejar a sus propios hijos porque tienen necesidades económicas y no tienen alternativas. De esas historias hay muchas, muy conmovedoras.




–Luego de tu trabajo con las mujeres en la cárcel, me encuentro con este trabajo sobre las nanas. Tu mirada, tu obsesión tienden a estos temas descarnados, que nos desgarran. ¿Por qué ir a estos temas?

–Creo que tiene qué ver con mi formación académica, o quizá con el hecho de ser mujer. Me preocupa el otro, la fotografía que yo hago tiene esa finalidad, ponerte en los zapatos del otro, y cuando se trata de las mujeres, pues más, siento mucha empatía por las mujeres que de pronto están en situaciones difíciles, de alguna manera me inquietan porque me reflejo en ellas, entiendo los temas. Vivimos en un México que por donde quiera que le busques, hay ese tipo de situaciones, no solamente con las mujeres, es difícil no verlos, no podemos pasar de soslayo e irnos a nuestra casa y dormir tranquilos si no ponemos nuestro granito de arena para que a la gente por lo menos le mueva algo al ver una imagen. Sería muy pretensioso decir que la gente va a tomar conciencia por eso, o que voy a cambiar cosas, pero ya que la gente de pronto al ver las imágenes pueda reflexionar o moverle algo, para mí es muy importante, y creo que cada quién desde su trinchera, los mexicanos tenemos que hacer algo porque hay mucho por hacer, hay demasiados problemas, demasiadas cosas que siguen y siguen repitiéndose. Por ejemplo esto de las nanas siento que es algo que venimos arrastrando desde la colonia, esto de las castas, de las clases sociales tan marcadas, de las diferencias de piel, de un racismo que negamos pero que existe en situaciones hasta muy sutiles, creo que sí es importante dejarlo como testimonio.




–¿Qué te llevas de esta mirada sobre el trabajo que te tocó dictaminar en este concurso de Foto Sonora?

–Se está dando un fenómeno importante aquí, me ha tocado ser jurado por segunda ocasión y creo que el nivel es bastante decoroso, hay trabajos destacados y preocupaciones constantes. Nos tocó ver proyectos que tiene qué ver con algo muy personal, el rescate de archivos familiares, con el rescate de la historia personal, pero también algunos que tienen qué ver con los entornos, con los grupos indígenas, creo que sí está llevándose a un buen nivel. Hay mucho por hacer, debería haber más participación pero va por buen camino, yo creo, y me parece que se necesitan este tipo de apoyos, ahora con este nuevo rubro en el concurso, con el apoyo a exposiciones, porque en México el fotógrafo pone todo para exponer, en lugar de que haya un apoyo, tú pones hasta los clavos, y que te apoyen para exponer, me parece sensacional.




 

http://mamborock.mx


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