La Perinola: Ni dormidos, ni despiertos: diferentes

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Por Álex Ramírez-Arballo
Leía en redes sociales una discusión muy sesuda y respetuosa entre dos personas que se encontraban en las antípodas del espectro político. Era una discusión rara porque, como digo, no echaban mano del insulto o de la descalificación para exponer sus puntos de vista de cara a la inminente elección; de pronto, uno de ellos dijo algo que me resultó perturbador: “México está despertando”. Es decir, suponía que la victoria de su candidato, por el cual, por cierto, no voté, representaría una repentina apertura de conciencia después de largos años de desconcierto, o un hermoso amanecer después de una larguísima y oscura noche. Todo esto, lo tengo muy claro, no son sino tonterías.

No hay candidato que venga a despertar pueblos o salvar una patria al borde del abismo en una coyuntura histórica de vida o muerte; todo esto es parte de la retórica de las campañas políticas y no se ajusta a la realidad social del día a día, que es demasiado compleja como para someterse a los modelos teóricos, mucho menos a la verborrea simplista de los candidatos en pugna. No creo que en mi país haya dormidos y despiertos, lo que hay, como en todos los países del mundo, es gente que piensa diferente y que debe encontrar la manera de vivir junta de una forma ordenada y justa. Quienes hablan de redenciones lo hacen desde una posición de superioridad que en nada abona a la convivencia, que debe ser nuestra más elevada meta. La democracia es eso, aprender a vivir con quien piensa diferente a mí y no querer ver en esa diferencia un pretexto para la violencia; la historia de un país la hacen todos lo que lo habitan y que trabajan ardua y honestamente por él sin importar sus modos particulares de ver el mundo. La verdadera transformación sí es personal, pero solo cobra sentido cuando incide en mi relación con los demás en esta red de acciones, sueños y palabras que constituyen una nación auténticamente viva.




Que nadie me diga jamás que estoy dormido y que para despertar debo comulgar con ruedas de molino. Que nadie piense jamás que nuestro destino es la uniformidad y la imposición de criterios. Que nadie nos separe nunca entre puros e impuros. Que mañana o pasado los ganadores y los derrotados vuelvan a sus hogares y sus trabajos, sus calles y sus plazas a seguir construyendo la vida, sin arrogancias y sin resentimientos, sin triunfalismos y sin amarguras, porque el mundo es nuestro y aún tenemos muchas cosas por hacer.

Te dejo una pista para detectar a los fanáticos: creen que tienen la solución para todos los problemas.




 

Álex Ramírez-Arballo. Doctor en literaturas hispánicas. Profesor de lengua y literatura en la Penn State University. Escritor, mentor y conferenciante. Amante del documental y de todas las formas de la no ficción. Blogger, vlogger y podcaster. www.alexramirezblog.com


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